Así vivían los romanos – Noemí González

La Obra Social de La Caixa tiene abierta en Jerez una muestra que recrea la vida en la ciudad imperial. En ella se recrea una domus romano en el que no faltan sensaciones despertadas con sonidos y olores

‘Romanorum vita’ es el título de una muestra que recrea el modo en el que vivían los romanos de una forma fácil, rápida y atractiva. En apenas quince minutos se puede conocer de primera mano cómo era una domus y qué eran las ínsulas, unas casas de madera que proliferaban en la ciudad imperial y que fueron el pasto de las llamas cuando Nerón decidió hacer una remodelación urbanística, permítanme la ironía.

La Obra Social de La Caixa mantendrá esta exposición en Jerez hasta el próximo 4 de marzo y hasta estos últimos días la cita está teniendo muy buena aceptación y eso que ya lleva varias semanas abierta, en concreto desde el 30 de enero. La muestra forma parte del calendario de actos que se han programado a lo largo de este 2014 con motivo del 750 aniversario de la conquista de Jerez por parte del rey castellano Alfonso X El Sabio y de las que todavía quedan buena parte.

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Lo cierto es que la muestra, de carácter gratuito, permite al público de todas las edades conocer cómo era la Roma del siglo I después de Cristo, en especial, la vida doméstica y cotidiana de los habitantes de esta ciudad de la que partía todo el Imperio. Un audiovisual y la reconstrucción de una calzada y una domus (una casa) permite conocer de primera mano esa realidad que se ha rehecho gracias a fuentes arqueológicas y literarias, sobre todo con la ciudad de Pompeya como principal referente. Lo curioso es que además de conocer que los graffitis no son más que un reflejo de un mensaje publicitario o de una noticia, y no sólo una expresión callejera de dudoso gusto para algunos, se puede comprobar cómo olía Roma, puesto que se recrean algunos de los olores de una ciudad que nunca duerme por las borracheras de los soldados, las bacanales de los patricios y el continuo trabajo nocturno para evitar atropellos en las calles imperiales durante el día.

Sí, olor a estofado, especias en las calles, algo de pan u otras cosas que quizá son algo más escatológicas porque en este espacio que está instalado en la plaza del Arenal hay sitio para las letrinas públicas, una pequeña lavandería, alguna que otra fuente y una calzada que lleva a un miniforo donde pueden intervenir todos los ciudadanos (está claro que antes las mujeres no tenían ahí ni voz ni voto).

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La segunda parte nos adentra directamente en una domus, con su atrio, una pequeña cocina en la que la carne simula ser pescado y el pescado pretende ser carne y olores, muchos olores con los que poder convertirnos por un momento en un Caius Apicius, cual jurado de ‘Master chef’ pero en el imperio. Aunque a pequeña escala, pero totalmente transitable, el visitante puede apreciar no sólo cómo era una cocina romana (con ella contaban sólo algunas casas), sino también el despacho del señor, un dormitorio, la sala de estar con triclinium incluido (más de uno mataría por comer de esta manera siempre) y un maravilloso atrio que repartía las distintas estancias con su impluvium (para recoger el agua de lluvia) incluido.

La muestra se puede visitar hasta el 4 de marzo, pero también se puede hacer de forma virtual gracias a la web www.romanorumvita.com., abre todos los días, así que los forofos de Roma no tienen excusa alguna. Vayan y dénse ese paseo por Roma, la cita merece la pena.

Noemí González

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By | 2014-02-27T12:53:02+00:00 Febrero 27th, 2014|Exposiciones|0 Comments

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