Guerreras del Siglo XXI (I): Katharina Thanderz

Los deportes de contacto, en concreto Boxeo, Muay Thai y Kick Boxing, han sufrido un crecimiento exponencial en nuestro país en los últimos años. Se ha pasado de 3.146 practicantes federados de boxeo en el año 2013 a 11.793 en 2018. En el caso del Kick Boxing/Muay Thai, cuyas estadísticas son recogidas de manera conjunta por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se observa al igual que en el boxeo, un crecimiento exponencial pasando de 2.186 a 10.182 personas que han decidido federarse en los mismos.

Lo que nos vienen a demostrar estos datos, es que la visión de la sociedad acerca de los deportes de contacto ha cambiado. Aunque todavía quede trabajo por hacer en general, la práctica de estos deportes está socialmente normalizada, superándose barreras y clichés sobre el supuesto carácter violento necesario que deben de poseer, quienes entrenan a diario estos estilos de combate. Buena prueba de ello sería en efecto, el aumento de los practicantes como hemos visto y la cada vez mayor proliferación de gimnasios de artes marciales en nuestro país. Sin embargo, en una época como la nuestra caracterizada por la emancipación total de la mujer y su búsqueda de la igualdad real con respecto al hombre, cabría preguntarse acerca del papel que tienen las mujeres dentro de estos deportes.

Recurriendo de nuevo a los datos ofrecidos por el Anuario de Estadísticas Deportivas[1] de este año, podemos observar que de los 11.793 individuos que practican boxeo, al menos el 81% de los mismos serían hombres y el 19% restante, mujeres. Esta tendencia también puede observarse en Kick Boxing/Muay Thai con un 80% de hombres y un 20% de mujeres federados.

Es por ello, que hoy ponemos nuestro foco de atención en todas las mujeres que tanto a nivel profesional, como a nivel amateur han hecho de estos deportes su estilo de vida. Con esta serie de artículos, pretendemos entender mejor cómo piensan, sienten, entrenan, sangran, sudan y luchan a diario por abrirse un hueco como deportistas de élite unas y como futuras promesas del deporte otras. Queremos rendir homenaje no solo a los deportes de contacto sino también a la valentía de aquellas mujeres que han decidido de una manera u otra, consagrar su vida a una práctica deportiva dominada por hombres. Y esto, como imaginarán, no es tarea fácil.

Empezamos con Katharina Thanderz. Cuando uno entrevista a Katharina Thanderz, en seguida se da cuenta que tiene delante a alguien especial. Su humildad a pesar de ser una estrella en auge dentro del boxeo femenino, sorprende. Sus credenciales son nada más y nada menos, que ser la campeona del Título de Europa de Boxeo, así como del Título Internacional de la WBC, con un récord de doce victorias y cero derrotas. Invicta. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas para llegar al lugar privilegiado en el que se encuentra ahora. Pero dejemos que sea ella, quien cuente su historia.

Buenos días, ¿quién es Katharina Thanderz?

Buenos días, nací en Oslo un 29 de julio de 1988. Mis padres se conocieron en Noruega y me tuvieron a mí al poco tiempo de conocerse. A los tres años de edad, nos fuimos a vivir a España, concretamente a Altea (Alicante). Buscando una mejor calidad de vida, empezó un nuevo capítulo para nosotros en el Mediterráneo. Crecí hablando dos idiomas en casa. Con mi padre siempre hablé en castellano, y con mi madre en noruego. Pasé gran parte de mi infancia en España, aunque con siete años volvimos a Noruega por un periodo de cinco años. Hasta que a lo doce años regresé a España para quedar definitivamente, hasta ahora.

Me considero una persona muy alegre, con una mente muy positiva, y cuando me propongo objetivos y metas soy muy meticulosa y trabajadora para conseguir cumplirlos. Tengo una personalidad más bien introvertida, pero me gusta pasar tiempo con mi gente y con mi círculo cercano de amigos.

Si tuvieses que definirte en una palabra, ¿cuál sería?

Me resulta difícil escoger una sola palabra para definirme. Pero si tengo que elegir una, esta sería disciplinada.

¿A qué edad empezaste con los deportes de contacto y en qué gimnasio? ¿Cómo surgió tu pasión por el boxeo y quién es actualmente tu entrenador?

Me adentré en el mundo de los deportes de contacto relativamente tarde, y fue a la edad de dieciocho años. En ese momento empecé a practicar Kick-Boxing. A decir verdad, ni siquiera entrenaba en un gimnasio. Era un local muy pequeñito, un club donde se juntaban varios chicos a hacer Kick Boxing, MMA, grappling etc. Conocía a uno de los que daba clases ahí, y cuando vi un entrenamiento, me quedé con muchísimas ganas de probar. Por ello, cuando decidí ir a entrenar un día, sentí algo muy fuerte en mi interior, algo que me decía de haber encontrado “mi deporte”. Desde ese día hasta hoy, no ha habido muchas ocasiones en los que me haya ausentado de un entrenamiento.

A pesar de empezar tarde como he dicho, mi interés por estos deportes empezó muy pronto, diría que de pequeña. Durante mi niñez hicimos bastantes viajes a Tailandia y me fascinaba ver los combates de Muay Thai. Sin embargo, a mi madre no le parecía muy buena idea que yo pudiese practicarlo. De hecho, ella me apuntó de forma obligada a ballet, cosa que a mí me parecía algo horroroso, porque siempre fui una niña con más gustos de “niño”. Por ello para mí, ir a ballet era como una especie de castigo. Así pues, mi pasión como tal, empezó más concretamente cuando decidí que los deportes de contacto se convirtieran en mi estilo de vida. Han sido ya doce años de mucho trabajo duro y dedicación plena.

Mi entrenador es Jesús Labrador, pero todos le conocen como “Xule”. Es el que me ha entrenado desde que decidí dejar el Kick Boxing para empezar con el boxeo puro. Es una pieza fundamental tanto en mi vida personal como deportiva. Tenemos una relación muy especial, y me atrevería a decir que no me subiría a un ring sin tenerlo a él en mi esquina. Es mi mano derecha y mi tercer ojo en los combates. Siempre digo y diré que tengo mucha suerte de tener un entrenador como él. Sabe perfectamente como potenciar mis virtudes y cómo trabajar mis defectos, pero lo más importante es que sabe transmitirme una confianza brutal, haciéndome llegar lo mucho que cree en mí.

¿Qué sueños tenías cuando eras pequeña? ¿Cómo recuerdas tu niñez en España?

Siempre soñaba con una vida que me hiciera feliz y con una vida en la que pudiese hacer lo que yo quisiera. Soñaba con viajar a muchos sitios diferentes, conocer mundo, conocer otras culturas. Tuve la suerte de poder hacer eso con mis padres y durante mi infancia viajamos bastante.

Mi niñez en España la recuerdo muy positivamente. Fue una época muy bonita que no olvidaré nunca. Los niños teníamos mucha libertad en aquel entonces, y nos pasábamos los días en la calle jugando. Hace veinticinco años aún no existían los ordenadores y los videojuegos, así que nuestra manera de divertirnos era al aire libre, siendo creativos y socializando. Por ello, cuando a la edad de tenía siete años tuve que volver a Noruega, fue un shock grandísimo para mí. No me gustó nada el cambio. La vida era muy diferente, más triste, más rutinaria, y con muchas normas y reglas que cumplir. Era una cultura totalmente distinta y me costó bastante hacerme a ese cambio.

Al final, aprendí a llevarlo bastante bien, porque mi padre me mandaba a España todos los veranos con mi abuela. De esa forma no perdí nunca el contacto con mis antiguos amigos, con la cultura y con el idioma. Más tarde, cuando decidimos mudarnos de nuevo por última vez a España, para mí fue una gran alegría.

Sin embargo, a pesar de los malos momentos hoy día, considero que esta experiencia me ha dado mucha riqueza personal. El ser parte de dos países tan diferentes, me ha brindado la oportunidad de ser bilingüe, de conocer a fondo dos culturas y a fin de cuentas, lo veo como un punto muy positivo en mi vida.

¿Nunca has sentido miedo al convertirte en boxeadora a nivel profesional?

Como diría mi padre, “miedo no, respeto sí”. Nunca he sentido miedo como tal. Cuando decidí dar el paso al boxeo profesional, fue algo que me dio una ilusión tremenda. Siempre he sentido que, a pesar de algunas limitaciones que pueda tener, valgo para los deportes de contacto. Hay algo dentro de mí que me hace estar convencida de que cuando estoy encima del ring, estoy en mi lugar. Y cuando digo que valgo, lo digo en un sentido amplio de la palabra. Porque una cosa es tener aptitudes físicas o psicológicas, que son aspectos vitales, pero también tienes que estar dispuesta a pagar un precio. Uno tiene que trabajar mucho más de lo que uno hubiese imaginado. Llegan días de desmotivación, y en esos días no puedes decidir no ir a entrenar. En esos días tienes que ser fuerte, y seguir. Van a llegar lesiones, y las vas a tener que encajar. Tendrás que sacrificar tiempo con tus amigos y con tu familia, y simplemente habrá cosas en las que no podrás participar. Por eso, a todos con los que yo les hablo sobre este tema, les digo que es esencial disfrutar del camino.  Si no disfrutas del camino, y lo que haces lo sientes como un grandísimo sacrificio, entonces es mejor hacer otra cosa.

¿Qué crees que le haría falta al boxeo, y en concreto al boxeo femenino, para triunfar y ganar más adeptos en España?

Esta pregunta da para poder escribir párrafos y párrafos, así que trataré de sintetizar.

Para empezar, no creo que exista una falta de afición al boxeo en España. Pero al no tener un apoyo mediático o televisivo, es muy difícil para los promotores hacer veladas que salgan exitosas, o peor aún, donde no pierdan dinero. Esto a su vez hace que todo sea mucho más complicado para los boxeadores, porque muchas veces las consecuencias de esta situación recaen sobre los que luego se suben al ring a dar el espectáculo.

Las bolsas son bajas, tienen que autopromocionarse para asegurarse de que venderán entradas, etc. La gran mayoría de boxeadores en España tienen que tener un trabajo. Esto hace que las preparaciones antes de un combate difícilmente puedan ser las más adecuadas, por lo tanto, las lesiones se producirán con mayor facilidad y en definitiva, esto se convierte en un esfuerzo tremendo tanto físico como mental para el deportista. Lo digo con conocimiento de causa, ya que obviamente, he pasado por ello.

Esto se agrava todavía más en el caso de las mujeres, porque si la situación de los boxeadores en España no es que se pueda definir como buena, la de las boxeadoras es aún peor. Para empezar no cobramos, ni de lejos, bolsas similares a la de los hombres. Excusas para justificar esto he oído muchísimas. Algunos ejemplos van desde que no boxeamos la misma cantidad de minutos y asaltos que ellos, hasta afirmaciones de que no vendemos suficientes entradas, no damos el mismo espectáculo, no poseemos el mismo nivel pugilístico que ellos, y en definitiva, que parece que no atraemos tanto como el boxeo masculino.

 Desde mi punto de vista, se trata de una verdad a medias. Porque el trasfondo de todo esto es más estructural que otra cosa. La realidad es que no se invierten los mismos medios ni el mismo dinero en promocionar el deporte femenino con respecto al masculino. Desde mi experiencia, puedo decir que las veces que he boxeado, se me han acercado muchas personas diciéndome que los combates femeninos nada tienen que envidiarle a los combates masculinos. Me han felicitado por el espectáculo dado, y sé con seguridad, que no es cierto que los combates femeninos no despierten interés entre el público.

Todo está en la promoción, la publicidad y el marketing. Lo que aquí digo, queda demostrado sobradamente dentro el mundo de las MMA[2], donde encontramos prácticamente la misma presencia femenina que masculina, y hay mucho interés por parte del público en los combates entre mujeres. Esto es posible, gracias a que tienen la misma visibilidad, publicidad, casi una equiparación a nivel económico por lo que respecta a las sumas de dinero obtenidas tras los combates y sobre todo, las reglas de los combates son las mismas para hombres que para mujeres (cinco asaltos de cinco minutos para ambos sexos).

Si se quiere por lo tanto generar un cambio en el boxeo, los mismos promotores son los que deben hacer un esfuerzo en generar un equilibrio mayor. Introduciendo más chicas en sus equipos, promocionándolas al igual que los hombres, y equilibrar las remuneraciones económicas. Esto debe también quedar reforzado por las televisiones que emiten las veladas, las federaciones y los organismos de boxeo, así como por los medios de comunicación en general.

¿Cómo se va a crear interés por algo que nadie ve? Creo que en el ámbito del deporte de élite es dónde más podemos ver una clara desigualdad de género. Hasta hace poco era difícil ver deporte femenino en la televisión, y poco a poco, se está viendo más. Como bien he escrito anteriormente, creo que se trata de una problemática estructural, por lo que si profundizamos aún más, es un tema que se debe abarcar desde la propia educación. La educación debe promover también el deporte femenino, la idea de que las mujeres también valen para desarrollar sus aptitudes físicas, para competir, para usar su cuerpo físicamente, para desarrollar su actividad motriz. Aquí creo que está la clave para conseguir más afición femenina en los deportes. Que los estadios no estén llenos sólo de hombres en su gran mayoría, sino que el público sea mixto cuando vayan a animar a un equipo deportivo o a un deportista en particular.

Es un tema muy complejo y largo, que da para mucho debate. En resumen, diría que al boxeo español, tanto masculino como femenino, le hace falta una mejor cobertura mediática y televisiva, para lograr un mayor número de seguidores y aficionados a este deporte. Esto a su vez, facilitaría mucho más el trabajo de los promotores, y por último el de los boxeadores.

¿Has debido superar algún tipo de discriminación, dificultades, por ser mujer?

Creo que la respuesta a esta pregunta ha quedado bastante clara con mi explicación anterior. Sí, sí he tenido que vivir situaciones de discriminación. En mi día a día en el gimnasio, no. Sí que es cierto que quizás tienes que demostrar un poco más para hacerte respetar, y que te tomen en serio. Pero una vez superado eso, sólo puedo decir que he sentido un apoyo inmenso de todos mis compañeros de gimnasio. Creo que la mayor discriminación existe en las remuneraciones económicas. Es casi una situación aceptada y que se da por hecho, que las mujeres cobremos menos. La mayor justificación a esto, es que no vendemos las mismas entradas que los hombres y que no boxeamos los mismos minutos que ellos.  Aún así, cada vez hay más presencia femenina en el boxeo profesional, y cada vez existen más promotores de renombre que fichan también a mujeres, y apuestan también por el boxeo femenino. En ese sentido, diría que está habiendo un auge en estos momentos para nosotras en este mundo lo cual, eso es muy positivo para todas.

¿Tienes algún apodo como peleadora?

No, no tengo ningún apodo. Y, a decir verdad, me gustaría que así siga. Me han intentado poner algún apodo, pero nunca los he terminado aceptando. La verdad es que detesto la gran mayoría de apodos. Algunos reconozco que son auténticos y que quedan bien. Pero me dan risa los apodos de “la reina de esto…”, “la princesa de lo otro”, “la loba”, “la pantera”, “la tigresa”. Recuerdo una vez que alguien intentó ponerme un apodo, tipo la princesa de no sé qué. Creo que con la cara que puse, quedó muy claro que definitivamente, quiero que me llamen al ring por mi nombre y pienso que para ser campeona no necesito ningún apodo. No pretendo ofender a nadie con esta respuesta (sonríe).

¿Cómo sería un día normal de Katharina Thanderz?

A día de hoy, me siento muy afortunada de poder contar cómo es un día habitual mío. Me suelo levantar por la mañana, temprano. Suelo hacer mi primer entrenamiento del día sobre las diez de la mañana. Ese entrenamiento es parte de mi preparación física, y la suelo hacer en el centro de mi preparador físico Christian Marcet, en el Centro Odín Atlethes en La Nucía. Ahí suelo entrenar tres veces por semana, y luego otros tres días hago sesiones de atletismo. Después de terminar el entreno de las mañanas, suelo volver a casa, y me preparo las comidas de todo el día. Quizás doy un paseo por la playa y me tomo algún café en alguna terraza.

Si estoy muy cansada, aprovecho para descansar y reponer fuerzas. Por la tarde, sobre las seis, voy al Vista Gym de La Nucía. Ahí es donde hago la parte técnico/táctica de boxeo con “Xule”. Suelen ser entrenamientos muy intensos, en los que acabas sudando la camiseta al 100%. También es donde hablamos sobre las estrategias para las peleas, y sobre cómo afrontar los próximos retos. Sobre las nueve de la noche, suelo volver de nuevo a mi casa, y me suele quedar a esas horas muy poca energía. Por lo que suelo cenar, ducharme, y dormir para estar bien al día siguiente.

¿Cuántas veces has debido fracasar hasta llegar a dónde estás ahora?

No me gusta decir que he fracasado en nada. Creo que es una manera equivocada de enfocar la vida en general. No existe el fracaso, solo el aprendizaje. Más allá de eso, si puedo hablar de épocas en las que ha habido más situaciones difíciles o periodos de más desmotivación. Podría mencionar dos épocas que recuerdo bien. La primera fue en mi época como amateur. Básicamente, casi no conseguía combates. El motivo era porque no tenía la nacionalidad española, y por lo tanto no podía participar en los campeonatos de España, ni podía ser parte de las selecciones de boxeo valenciana o española. Esto se traducía a que con suerte, solo conseguía pelear en dos combates anuales de boxeo amateur. Sin embargo, yo entrenaba siempre muchísimo, y me pasaba el año entero dedicada a mis entrenamientos de boxeo. Fue una época difícil a nivel mental.

Mi segunda época en la que también recuerdo momentos difíciles es más reciente. Después de ganar el Título de Europa, hubo un momento en el que me tocó defenderlo fuera. En un entrenamiento, y más concretamente en un sparring, sufrí un accidente que se tradujo en una hernia cervical. Eso hizo que no pudiese defender mi título fuera, quedándome durante un tiempo sin poder competir, teniendo que dejar la defensa de mi título vacante. En ese momento hacía unos meses que había decidido dejar mi trabajo para apostar por el boxeo al 100%, y era también un “palo” desde un punto de vista económico. Todos sabemos que los boxeadores cobran cuando pelean.

Al poco tiempo, me recuperé de la lesión. Soy muy testaruda, e hice todos los ejercicios habidos y por haber, y a los dos o tres meses había recuperado mi forma física habitual. Me salió un nuevo combate, esta vez en Noruega, y en el combate que estaba estipulado a ocho asaltos, me rompí el segundo metacarpiano en el cuarto asalto. Pude finalizar el combate con la mano rota, victoriosa y muy satisfecha por el combate en sí, pero me enfrentaba de nuevo a una lesión grave que me tuvo fuera del ring los siguientes cinco meses.

Estas dos épocas son las que recuerdo como más difíciles. Pero también puedo decir que me han hecho ser más fuerte, y a su vez, me han obligado a demostrarme a mí misma lo mucho que quiero apostar por mi deporte, y lo mucho que significa para mí seguir por este camino.

¿Cuál es el mayor éxito de tu carrera deportiva?

Creo que hasta ahora fue cuando gané el Título de Europa, así como el Título Internacional de la WBC. Hasta ahora he hecho 12 combates profesionales, todos ellos ganados.

¿Cuáles son tus objetivos de cara a este 2019/2020?

Mi objetivo es llegar a ser campeona mundial. Siento que estoy muy cerca, y que tengo una situación muy buena como para poder conseguirlo. Tengo un equipo excepcional a mi lado, una determinación muy fuerte, y por último, una promotora que me avala y que sé que hará lo posible por brindarme esa oportunidad.

¿Qué te dices a ti misma para que el miedo no se apodere de ti antes de un combate? ¿Cómo trabajas el aspecto psicológico?

He de decir que soy una persona muy tranquila, y creo que eso ayuda mucho a la hora de hacer las cosas bien sobre el ring. Apenas siento nervios durante mi preparación, salvo algunos momentos muy concretos antes del combate. Un poquito durante el pesaje, y ya cuando estamos en el vestuario esperando a que nos llamen para salir.

Me ayuda mucho recordarme a mi misma, que estoy haciendo lo que más me gusta. De hecho siempre que salgo al ring salgo sonriendo. Por otra parte, siempre me me digo que voy a enfrentar a una persona igual que yo. Por buena que sea, tiene dos brazos y dos piernas igual que yo. Creo que la gran mayoría de luchadores, no tienen miedo al dolor. El miedo que uno puede tener, suele ser a la derrota, a hacerlo mal, a hacer el ridículo. Personalmente jamás pienso en la derrota, sí la temo, pero nunca pienso en ella. En mi mente no es una opción. Eso también me ayuda a salir más segura de mí misma. Evidentemente, si algún día me toca perder, habrá que encajar la derrota de la mejor manera posible, y entender que esto al fin y al cabo es un deporte.

 

En tu opinión, ¿se puede vivir del boxeo profesional femenino?

Es difícil, pero se puede. Si tienes la suerte de tener una promotora que se mueve por ti, que te paguen bien los combates, si tienes a un representante que sea de fiar y te busque patrocinadores y otros acuerdos comerciales para obtener ingresos económicos, se puede.

También es verdad que es más sencillo una vez que hayas conseguido un cierto estatus, y hayas conseguido ganar títulos importantes. Si ese no es el caso, yo diría que es casi imposible vivir del boxeo profesional femenino aquí en España, a no ser que vengas de una familia pudiente que te cubra todos los gastos.

¿Cuáles son los sueños de Katharina Thanderz cuando finalice su carrera pugilística?

Me gustaría que mi carrera pudiese servir para motivar a todas las promesas y nuevas generaciones que vengan detrás. Que encuentren en mi trayectoria una inyección de fuerza a la hora de llevar a cabo sus propios sueños. También, me gustaría retirarme y sentir que lo di todo, que lo aposté todo, y que me enfrenté a las mejores.

Luego tendría que aprovechar para hacer cosas que a día de hoy no puedo hacer como por ejemplo viajar más, y hacer más cosas de carácter social.

Aún no tengo del todo claro a qué me voy a dedicar profesionalmente cuando mi carrera de boxeo acabe. He trabajado en ámbitos diferentes en mi vida laboral, estudié la carrera de Trabajo Social en la Universidad de Alicante, hablo varios idiomas que me abren muchas puertas. Hay varias cosas a las que puedo volver si la situación lo requiere. Tampoco descarto ponerme a estudiar de nuevo, porque hay varios temas que me interesan bastante, como la nutrición, el entrenamiento personal, la psicología deportiva… ¡No descarto nada!

¿Qué dirías a todos ellos que se aproximan por primera vez al mundo del boxeo?

Les diría muchas cosas. Les diría que si su intención es dedicarse a ello de forma profesional y en serio, que no se olviden nunca de trabajar con ilusión y alegría. Es muy importante, cuando uno se empieza a poner objetivos y metas, disfrutar de cada pequeño paso hasta llegar a conseguir lo que uno se propone. Es un camino que no es para todos, porque te tocará priorizar de forma diferente a la mayoría de personas. Eso supone perderte momentos sociales, sentirte cansado/a, sentir hambre cuando estás a dieta, tener que ser fuerte a la hora de ser disciplinado y no caer ante tentaciones que uno tiene a diario. Básicamente es importante tener las ideas muy claras, y que nadie te pueda sacar del camino que has elegido.

También hago siempre mucho hincapié en la grandísima importancia de saber rodearse de personas que te apoyan de verdad. Que tienen la misma ilusión de ayudarte a conseguir tus objetivos. El boxeo, a diferencia de lo que muchos piensan, no es un deporte individual. Sí, es verdad que cuando suena la campana estás solo/a frente a tu rival, pero antes de llegar a ese momento son muchas las personas que te ayudan para que llegues a ese punto al 100%. Si se tiene la gran suerte de tener a gente buena alrededor, no hay que olvidarse de cuidarlos, de ser humildes y agradecidos, porque no es fácil encontrar a gente así. El boxeo es un deporte duro, por lo que supone el deporte en sí, pero también por todo lo que desgraciadamente se mueve fuera del ring. Así que siempre hay que tener los ojos abiertos, y hacer lo posible por dar con gente honesta y correcta.

Para concluir, les diría que se preparen para trabajar muy duro. El trabajo siempre prima por encima de cualquier talento, y sin esfuerzo, constancia y disciplina, difícilmente se podrá llegar a conseguir algo. Por el camino habrá multitud de momentos difíciles, momentos en los que te sentirás frágil, en los que uno se preguntará si realmente todo el esfuerzo empleado vale la pena. Habrá días que no se tendrán ganas de ir a entrenar, y esos son los baches que hay que aprender a pasar. Los que llegan a conseguir algo a nivel deportivo han sabido ser fuertes mental y físicamente para resistir y pasar estos momentos y etapas.

¿Cómo eres capaz de compatibilizar tu carrera deportiva con tu vida personal y social?

He tenido mucha suerte de tener a gente que me apoya mucho, y que respetan el camino que he elegido. Eso hace todo mucho más fácil, porque hay épocas que es bastante difícil tener una vida social como tal. Pero intento encontrar momentos, pequeños momentos, que aunque quizás no supongan por ejemplo salir a comer o a cenar con alguien, sí se traduce en un café antes de ir a entrenar, un pequeño paseo de charla, etc. Cuando tengo una competición cerca, mi vida social se reduce a estos ejemplos que acabo de poner. Cuando hay más tiempo para el siguiente combate, sí es más sencillo. No descuido mis rutinas de entrenamiento, pero mi dieta es un poco menos estricta, no tengo que cuidar tanto mis horas de descanso, y eso me permite poder participar en más cosas de carácter social.

Cuando trabajaba, sí que es verdad que era prácticamente imposible, porque mi vida consistía en levantarme muy temprano, entrenar, ir a trabajar, llegar a casa después de trabajar y prepararme para volver a ir a entrenar, y cuando llegaba a casa era muy tarde y estaba agotada.  Desde que decidí dejar el trabajo, tengo más ratos libres, y eso me permite poder llevar una vida social.

José María García Núñez

¿Qué opinión te merece esta entrevista?

La entrevista me ha encantado, han sido muchas preguntas y además muy interesantes. Creo que se ha podido profundizar bastante en qué supone realmente ser deportista y ser competidora, así que espero haber podido aportar positivamente con mis experiencias. ¡Muchas gracias!

[1] Anuario de Estadísticas Deportivas año 2019, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

[2] Artes Marciales Mixtas.

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By | 2019-10-01T00:47:48+00:00 octubre 1st, 2019|Entrevistas|0 Comments

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