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Fuera de Serie – Estíbaliz Etxebarría

Fuera de Serie – Estíbaliz Etxebarría

on Jun8

Siempre he sido una televidente ávida de películas y series, desde pequeña. Pero en lo que me he convertido en estos últimos tiempos es más que en una ferviente seguidora de series televisivas por Internet, lo que se dice una adicta a este formato al que se puede acceder a cualquier hora y por cuanto tiempo se desee. A parte del juicio de si es o no ético acceder a este tipo de cultura de manera gratuita, lo que me ha surgido durante esta odisea visionada es una sensación que ya se iba cociendo desde hace algún tiempo.

Recuerdo cuando veía Los Simpson en la segunda cadena de TVE cuando se emitió la primera temporada. Marge y Homer tienen desde entonces unos 34 años (según algún capítulo en el que se menciona su edad) y era lógico identificarse con los caracteres más infantiles y juveniles. Lo mismo ocurría con otras series, donde los protagonista principales, mayoritariamente eran jóvenes adultos en torno a esa edad y por los que se podía sentir simpatía u odio, pero como un modelo lejano de esa horquilla de la sociedad que mueve el mundo, los 30 o 40.

Hasta ahí, todo iba bien, si algún día llegaba a esas edades, aún tenía tiempo para hacer cosas, para cumplir sueños. Pero el tiempo ha pasado y ellos siguen teniendo la misma edad. Yo no.

 Ahora mismo, estoy viendo una serie de principios de los 2000 cuya acción ocurre en California, como muchas otras incluso más modernas. Sí, es cierto que la vida allí difiere de la cultura en la que vivo o he vivido, y aun así, uno se mete en la trama y se identifica con ciertos personajes. Pero hasta hace poco, los principales eran gente “mayor”  (insisto en lo de los treinta y tantos años), personas adultas con hijos y tribulaciones laborales o existenciales. 

Lo que me inquieta un poquito es ver cómo esos personajes, en la actualidad, no sólo son de mi edad, sino que son más jóvenes que yo. Y una no puede pasar por alto que Homer y Marge, entre otros personajes centrales de series de éxito, que en la ficción ya están en la cumbre de su vida activa, son ya de mi quinta, e incluso, como he dicho, ya son más jóvenes que una servidora (dos años sólo). Y claro, una, ni hijos, ni trabajo, ni carrera exitosa ni nada. ¿Qué ha pasado? ¿Soy la única a la que esto le chirría un poco?

Si miro a mi alrededor, vale sí, hay gente de mi edad con hijos, trabajos, hipotecas… pero también somos una gran mayoría viviendo en casa de sus padres o en una vivienda no-muy-digna, sin un trabajo en estos momentos (aunque estemos bien preparados ni seamos ni-nis), sin pareja, sin  hijos, sin tener que decidir a qué colegio llevarlos o preocuparnos por sus vacunas. Nuestro tiempo lo invertimos en seguir formándonos, trabajando en lo que surge, saliendo aún a tomar alguna copa, atendiendo el facebook o el wassap. Aún parece que no hayamos conseguido nuestro objetivo. Y el tiempo sigue corriendo.

Entonces, en mi mente algo se asoma tímidamente. Es el temor de que las series que se confeccionen en el futuro, me dejen fuera. Que, al verlas, una se de cuenta de que es una “señora” que consume series en las que los protagonistas tienen la misma edad que cuando yo tenía 16, fuera de lugar. Que las series que se creen ya no me sirvan como hasta ahora, para meterme en sus historias, para evadirme que es para lo que, al fin y al cabo, una se engancha a estas series.

Eso o que me estoy haciendo mayor.

 

E.E.

 

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