“Tienes que implicarte como fotógrafo en lo que estás fotografiando” – José Antonio Zamora

Cuando empezamos a hablar con José Antonio Zamora lo hacemos hablando sobre un bar como El Taquilla, cercano a la Plaza de Toros de la Maestranza. Por la calle nadie nos para, a pesar de estar ante uno de los más grandes artistas que ha dado la ciudad de Sevilla. Fotógrafo, podríamos decir también aquello de “mejor persona”, tuvimos la oportunidad de hablar con él sobre muchas cosas, con cercanía, con humanidad y con muchísimo interés.

José Antonio Zamora

Cuando se hace fotografía en Sevilla parece que se localiza mucho, que lo acaban llamando “costumbrista”.

No es mi caso, yo me muevo mucho, voy a muchos sitios, tengo muchos encargos de fotos, me gusta viajar. Sevilla es un punto importante y tiene una ventaja, interesa en todo el mundo. Haces fotos de flamenco y te las compran los japoneses, los americanos, y la Semana Santa y la Feria ni te cuento. Yo tengo un amigo de Vitoria, Fede Pérex, que me dijo que tuvo que salir de allí porque, aunque es muy bueno, la foto que hacía de allí no interesaba y se tuvo que ir a EEUU. Ahora trabaja para la NBA, el Máster Augusta de Golf… , es muy cotizado. Vive allí y me decía: “tú tienes la ventaja que eres de Sevilla y eso interesa en todos lados. Ves el Washington Post y viene la Feria”. Todo eso interesa, el flamenco, los toros… Y eso es una ventaja también para los que fotografiamos en Sevilla, porque no nos tenemos que mover mucho.

Este tipo de cosas llama la atención porque ser de aquí parece que limita la visión.

Yo he tenido la suerte de fotografiar con gente muy buena. Mi escuela fotografía no ha sido sevillana si podemos llamarla así. Siempre me he fijado en gente de fuera. Con Viloria y Taviel de Andrade he fotografiado mucho al principio y he tenido oportunidad de conocer a Cristina García Rodero. He estado en tres Rocíos con ella, aquí en Semana Santa estuve dos veces acompañándola cuando estaba haciendo “España, fiesta y rito”. Estar fotografiando con ella es como hacer diez años de fotografía en la Facultad de Bellas Artes porque te fijas donde mira, lo que le gustaba, lo que no, y me quedaba alucinado porque me pedía hasta consejo. “Qué carrete uso, ¿uso película de 100 o de 400?”. Y yo pensando: “Cristina García Rodero me está preguntando qué película usar”. Luego también estuve con Ken Haas, que es un fotógrafo que vino aquí y estuvimos fotografiando. Ésa ha sido mi escuela. Entonces yo no me considero un fotógrafo de la escuela sevillana.

Precisamente ellos me decían con cierto retintín, como Bruno Barbey que es de Magnum, que el cáncer de la fotografía de Sevilla quizá fuera la Semana Santa, porque parece que tienes que mostrar si eres buen fotógrafo en la Semana Santa. Si no haces buenas fotos ahí es que no vales un duro. Y eso no es así. Para mí existe la fotografía, no la fotografía de Semana Santa, no la fotografía de moda. El que es bueno haciendo fotos lo es haciendo lo que quiera, en paisaje, en retrato. Y el que es malo lo es malo en todo.

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Foto: José Antonio Zamora

Hace poco estuve en París. Hacía fotos y pensaba en cómo el entorno condiciona porque acaba recordando a las fotos que otros han hecho como Doisneau o Cartier Bresson.

Lo que pasa es que París es París, y ya es difícil una vez que Doisneau, Cartier Bresson o Brassai lo han hecho no ir acomplejado totalmente. Cosa que no pasa en Sevilla, donde por ejemplo no existen grandes fotografías de la ciudad. Mira, hay gente que considera como la Biblia el “Sevilla Eterna” de Luis Arenas y eso no es así. El “Sevilla Eterna”, con todos mis respetos porque es un buen libro de fotografía, se cae cuando vas a Nueva York y ves la visión de Nueva York, o de Venecia o donde sea, de fotógrafos como Fulvio Roiter de Leica, que hizo un libro donde profundizaba en las entrañas de Venecia y no tiene nada que ver con “Sevilla Eterna”. Él estaba a las 7 de la mañana en una panadería viendo cómo hacían el pan. El “Sevilla Eterna” son fotos bonitas pero no son fotos buenas. Pasa de puntillas por la ciudad, no penetran en el alma de la ciudad y eso yo creo que es el problema que tiene la fotografía aquí en Sevilla. Hay fotógrafos que han dado una visión un poco adocenada.

Eso también pasa a veces con la literatura sobre la ciudad.

También. A todos los niveles.

¿Cómo empieza uno a hacerse fotógrafo? No me refiero a la formación sino al interés.

Es algo innato, lo mismo que al que le interesa el cine. Si tú no tienes cierta inquietud por la fotografía, por el cine, por lo que sea, ya puedes aprender en una academia o donde sea que eso no sirve. Como si el padre quiere que sea médico y no lleva eso en la sangre. Con la fotografía pasa igual. Eso tienes que tener como el ADN del fotógrafo, y a partir de ahí aprender técnicas. Pero si no tienes esa inquietud inicial por la fotografía no hay nada que hacer. Además, creo que eso después lo transmites un poco. Notas que le falta un plus de algo, de calidad.

Y hay que ver muchas fotos para construir el ojo fotográfico.

El primer consejo que me dieron a mí fue “haz muchas fotos y ve muchas fotos”. Ahora es muy fácil hacer muchas fotos con la digital. Antes, que valía dinero, hacías blanco y negro y gastabas los ahorros en carretes de blanco y negro y tirabas muchas fotos en blanco y negro. A mí me dieron el consejo de que mirara fotos de fotógrafos americanos, de John Goodman, de Mapplethorpe. Después sacas tus propias conclusiones y vas adquiriendo un estilo propio que es el que te gusta a ti. Pero la clave es ver muchas fotos y hacerlas. Ahora es muy fácil hacerlas y como la puedes ver en el momento puedes rectificar.

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Foto: José Antonio Zamora

Una de las cosas que se suele decir es que hoy hay muchos medios para hacer fotos y para difundirlas. Se ha hablado de la “democratización de la fotografía”.

Como en las redes sociales. Antes los corresponsales, y me lo han comentado ellos, gente que ha estado en Oriente Medio, hacías las fotos y decían “el bien más preciado era el carrete, teníamos 4 carretes y multiplica 4 por 36 y con eso tenías que estar una semana”. Luego tardaba un mes en publicarlo porque no podías salir de allí. Pero hoy haces una foto y a los 5 minutos te la están publicando.

Eso, ¿no ha contribuido también a minusvalorar el trabajo del fotógrafo?

Claro, claro que sí. Porque es que además las agencias de noticias lo que quieren es reducir costes. A lo mejor un tío que está ahora mismo en la Franja de Gaza, por decirte un sitio, desde su balcón hace dos fotos con su móvil de un tiroteo y tiene un pedazo de foto desde allí. Antes eso no se podía hacer. Ahora que todo el mundo tiene móvil prácticamente cualquiera es fotógrafo y en sitios estratégicos como estos, está en primera línea. Esto va en perjuicio de los profesionales porque la foto del profesional seguro que va a ser más buena pero el interés periodístico la tiene la foto del tío del móvil que ha cogido ese momento.

A veces, aunque sea trasladando el caso, es lo que sucede con la fotografía de reportajes.

Tiran los precios. Con el tema de la crisis, la fotografía ha sido un palo más. Los abogados han tenido que bajar los precios, porque si piden tres mil euros no tienes a nadie. Pues igual los fotógrafos, porque además parece que todo el mundo puede hacerlo. Cualquiera se pone en un bautizo, en una boda y te cobra 150€. Pero es como lo anterior, el que quiere un reportaje de calidad va a contratar a un buen profesional porque sabe que tiene la garantía. Hay gente que se casa diez veces, pero lo normal es que te cases una y quieres un fotógrafo que lo recoja bien. Yo te digo que el buen profesional no te va a cobrar 150€, eso es seguro.

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Foto: José Antonio Zamora

En algunas ocasiones ha hablado de la influencia de Viloria y Taviel de Andrade. También de lo que hacen otros como García Rodero. ¿Es esa la mejor escuela?

Esto es, por poner un ejemplo así a pie de campo, como el cirujano que empieza a operar y opera con un figura. Tú lo estás viendo. En un libro te lo pueden explicar muy bien, pero una vez que tú operas… Para mí el hecho de tener cerca a Cristina, ver cómo se movía, por qué fotografía esta esquina y no en aquella si aparentemente se ven iguales… Y dices “no, ésta al final era más interesante y ella lo ha captado al momento”. Eso es la mejor escuela.

Se habla de que la fotografía es como capturar el instante, el momento, pero no es sólo eso, hay que aportar algo ¿no?

Decía Cartier Bresson que él ponía su alma en cada fotografía, y es verdad. Tú tienes que ver tu manera de pensar. Vas a un campo de refugiados por ejemplo y tienes las dos vertientes. En ti está saber distinguir la pena que te da aquello, lo tremendo que es aquello, o hacer un tipo de fotos light que no conmueva a nadie. Lo que decía Robert Capa, si tú crees que tus fotos no son buenas es que no estás lo bastante cerca. A lo mejor te pones en la misma puerta y le haces una foto general y termina ahí. Pues esa foto no dice nada. Ahora, el que se acerca a una madre con un niño que está llorando, hace esa foto y conmueve. Y ahí estás poniendo alma, pones algo de ti porque estás diciendo “la gente que está aquí lo está pasando mal”. Tienes que implicarte como fotógrafo en lo que estás fotografiando.

Como ha pasado este año con la foto ganadora del World Press Photo.

Exacto. Fíjate, la foto esa tiene mucha similitud con la que está considerada con un icono, no te voy a decir la mejor pero sí sobre la que más se ha escrito, que es la foto del miliciano muerto de Robert Capa en Cerro Muriano. Esa foto está movida y desenfocada. Lo mismo que el World Press Photo de Richardson. Sin embargo, lo que transmite la foto está muy por encima del valor técnico. No puedes analizar si está un poco movida, si se le ha ido el enfoque, es que si transmite tanta fuerza lo demás da igual. De qué me sirve una ventana, un edificio muy bien enfocado, si después no te dice nada. Lo importante es el mensaje que transmites, muy por encima de la técnica.

A veces se valoran quizá demasiados aspectos técnicos por encima de esas cosas.

Yo siempre lo he tenido muy claro. A mí la foto me tiene que transmitir algo, me tiene que conmover. Después la técnica es secundaria, es que me da igual. No debo estar mal encaminado cuando el World Press Photo ha tenido en cuenta ese valor, le ha importado un pimiento que esté movida y desenfocada. Ha valorado al padre pasando al hijo por debajo de la alambrada en una condiciones de luz muy malas. Sería, me imagino, al atardecer o algo. Lo demás es totalmente secundario.

JOSÉ ANTONIO ZAMORA

Foto: José Antonio Zamora

De todos modos, el propio World Press Photo ha sido objeto de polémica hace unos años porque se había editado la foto.

He leído hace poco que hará tres o cuatro meses la Agencia Reuters, que quizá sea la más importante del mundo, le ha pedido a sus fotógrafos que las fotos no las hagan en RAW sino en JPG. Ellos quieren el concepto diapositiva, que tal como tú la hagas no tengas la posibilidad de editarla para evitar falsearla en la edición. Todas las agencias, yo he trabajado con algunas, te prohíben que la foto no sea real. Otra cosa es editar. Tú puedes aclarar, contrastar, eso sí lo puedes hacer. Aunque ya Reuters ni eso siquiera. Como lo que era antes hacer cuando ibas con diapositivas, no podías ni encuadrarlas ni tampoco editarlas. Se está volviendo a eso, a que la foto sea lo más natural posible y no falsee ya ni los colores.

Eso de todas maneras es absurdo, al fin y al cabo, el revelado digital es como el revelado que se hacía antes.

En papel sí, en diapositiva no. Tú las revelabas y tal cual salía, y ése es el concepto que quieren ahora. En blanco y negro sí se hacía, con la ampliadora, como ahora en el digital. Pero ya te digo, las agencias están tendiendo a pedir las fotos en JPG, en bruto, sin adornarlas.

Es reducir un poco la capacidad de transmitir de la imagen. Una cosa es que sea un montaje, cambiando cosas de sitio, etc., pero el propio hecho de jugar con la luz no se puede olvidar.

La agencia de noticias lo que menos le interesan es la luz. Lo que quieren es la noticia en sí. Y lo quieren real, tal cual es. Sin adornos ni aderezos. A eso se está tendiendo. La culpa la tienen precisamente los revelados digitales y la cantidad de posibilidades que han hecho que tú puedas falsear una foto de un montón de formas. Además las agencias te exigen el archivo original, eso no es negociable.

Hace poco veía una publicidad de cursos en Photoshop, ponían el antes y el después y había muchos comentarios de gente que decían que realmente la buena era la del “antes”. Eso pasa cuando se abusa de la edición como con el HDR.

A mí el HDR no me gusta nada. Es una cosa demasiado exagerada. Pasa una cosa cuando editas, que creo que nos pasa a todos. Empiezas pasito a pasito, pero cuando das 20 pasos y crees que la estás mejorando y luego ves el archivo original y dices, me la he cargado porque la he aclarado tanto que parece hasta irreal. Muchas veces es muy difícil tener el sentido de la medida para decir “hasta aquí tengo que llegar o no”. Muchas veces cuando la tienes en la pantalla no tienes tú mismo ese sentido de la medida y sigues mejorando y mejorando, y al final el antes es mejor que el después. Si has dado 20 pasos hacia delante tienes que dar 10 hacia atrás.

En eso tiene que ver también el equipo, no sólo cámara, objetivos, etc., sino también en cuanto al ordenador. ¿Nos hemos un poco locos en el sentido de que parece que para hacer una foto necesitas un equipo descomunal?

Mira, eso yo creo que son etapas que se pasan como fotógrafo. Al principio llevaba de todo, un teleobjetivo grande, grandes angulares. Después empiezas a seleccionar, ves que no necesitas tanto peso. Cuando voy de viaje sí me llevo teles grandes, pero aquí en Sevilla no me los llevo porque si lo llevas, miras con ojo de tele y si llevas un 400 lo ves todo en 400. Si no llevo un 28 o un 24, no miro en eso, miro en tele.

Muchas veces te creas una necesidad, te pones nervioso porque piensas “como no llevo el tele seguro que me hace falta”. Pues simplemente haces lo que decía Cartier Bresson, que decía del objetivo de 50mm que con un paso adelante era un 70mm y con un paso atrás era un 35mm. Y él sólo fotografiaba con 50mm, no se planteaba más allá porque es lo que el ojo humano ve. No usaba ni grandes angulares ni teleobjetivos. Sólo una Leica y un 50mm. Fotografiaba con eso. Incluso le ponía a las copias los agujeritos para demostrar que las fotos no estaban reencuadradas sino que estaban tal cual las había hecho.

Si a mí me dieran a elegir un objetivo sólo para llevar, elegiría un 28mm. Con eso puedes fotografiarlo todo. Teniendo en la cabeza que tienes un 28, acercándote y alejándote poco más necesitas. Es cuestión de saber mirar en esas distancias focales y de no plantearte nada más.

Foto: José Antonio Zamora

Cuando sale de turismo, de viaje, el día a día, ¿hay algún tipo de equipo concreto que usa?

Empecé con Olympus, hice muchísimas fotos y estoy muy contento con ella, hice muchas diapositivas. En digital empecé con Nikon. El problema es que cuando empiezas en digital tienes que tener muy claro la marca que eliges porque una vez que empiezas a comprar objetivos no puedes dar pasos atrás ya que puedes gastarte 12.000€ entre el cuerpo, los objetivos… A mí me gusta mucho la D800, una de las que tengo. A los viajes llevo lo que en Nikon llaman la Santísima Trinidad, el 14-24, el 24-70 y el 70-200, y un duplicador por si quieres ampliar hasta 300 o 400. Y llevo el 105 macro de Nikon. Estamos hablando de un viaje que no sabes lo que te vas a encontrar y quieres tener el objetivo adecuado. Eso es lo que llevo en la mochila.

Estaba por ejemplo en la selva de Irati y allí hay de todo. Puedes hacer tomas macro de insectos, o hacer fotos de paisajes. Es los viajes sí. Aquí en Sevilla o cuando voy a hacer algo concreto sabiendo el tipo de fotos que voy a hacer, por ejemplo baloncesto, que he fotografiado mucho con el Caja y con la Selección Española, llevo evidentemente teleobjetivo. En fotos de calle normalmente uso el 24-70mm de Nikon. Creo que el 80% de mis fotos están hechas con ése.

¿Alguna preferencia sobre algún tipo de foto?

La fotografía de reportaje, de acción. Después soy todo terreno, he hecho fotografía deportiva, de moda, de publicidad. Pero si me das a elegir, la fotografía de calle, lo que estamos viendo ahora, aquí. La actitud de la gente ante algo.

La nostalgia de lo analógico está ahí a pesar de que lo digital son todo ventajas.

Yo no tengo ninguna nostalgia. Yo empecé con una Nikon Nikkormat con un 50mm que no tenía ni fotómetro, tenía que medir la luz con un fotómetro como Cartier Bresson o Robert Capa. Fíjate, yo empecé así, y en blanco y negro. He pasado por todos los procesos, he revelado mis negativos, los he pasado a la ampliadora, después con las diapositivas… El tema es que no hay color. La digital barre por goleada todo eso. Y yo creo que el fotógrafo ya clásico, antiguo, que diga que añora lo analógico es que no se ha enterado de la película o está mintiendo. Además, no tiene precio el hecho de poder ver la foto al momento.

Yo no añoro nada de lo analógico. Puedo añorar los momentos vividos con la cámara analógica pero vamos, la digital está a años luz.

¿Hay alguna foto, hecha o no, que resumiera un poco tu concepto de la fotografía, que te hubiera gustado tomar o hayas tomado?

Es una cosa que es imposible pero recuerdo una imagen que vi en televisión y pensé “si yo estuviera ahí dentro, la foto que podría hacer”. Fue hace dos años cuando antes de ser elegido el Papa Francisco. Recuerdo que había imágenes de televisión de una comitiva con todos los cardenales de rojo, entrando en la Capilla Sixtina. Todo eso… yo habría pagado lo que fuera por poder fotografiar eso. Esa imagen se me quedó. Y no es falsa modestia pero estoy seguro que habría hecho fotos impresionantes de ello.

¿Y en sitios que sí hayas estado y que hayas dicho “esto es diferente, esto te marca”?

Pues te voy a decir un sitio que he estado hace dos semanas. He estado en Semana Santa varios días fuera haciendo fotos. Yo ya había estado hace 7 años pero he estado de nuevo en un sitio que me recomendó Cristina García Rodero por cierto, que es la Semana Santa de Puente Genil. Fotográficamente, en cuanto a Semana Santa, es lo mejor que he fotografiado.

Foto: José Antonio Zamora

¿Qué o a quién te gustaría fotografiar?

Si tuviera ocasión, que es difícil tenerla, me gustaría fotografiar a Obama, pero preparar yo la foto. Decir cómo tendría que ponerse, en qué sitio y de qué manera. Si me hubiera encantado hacerla.

Como fotógrafo tendrás también mucha calle, muchas historias, ¿alguna que te haya ocurrido, que hayas dicho “de ésta no salgo”?

Me ha pasado de todo. Llevo haciendo fotos desde el 84. Recuerdo en Marruecos, que había una foto increíble, creo que en Fez, no me acuerdo bien. Había un zapatero allí, imagínate cómo sería. El tío estaba descalzo, tenía el pie puesto en la mesa, el zapato era asqueroso, y el pie era… Lo ve un podólogo y sale corriendo. Recuerdo empezar a hacerle fotos y el zapatero, que tenía un martillo en la mano, empezó creo que a insultarme porque estaba como cabreado. Pero la foto era tan buena que yo seguí haciendo fotos y cogió el martillo y salió corriendo detrás mía.

Como fotógrafo hay determinados sitios que para entrar habrá que tener ciertos privilegios, ¿es fácil meterse? Esta Semana Santa hemos visto una foto de la salida del Gran Poder.

Sí, pero en eso he tenido suerte. Ellos ya me advirtieron que era una cosa excepcional, que nunca han dejado. Pero ellos me encargaron la fotografía en una exposición en el Labradores en junio del año pasado. Yo hice una serie de fotos del exterior de la basílica con diferentes luces y en diferentes circunstancias. Entonces les propuse fotografiar la salida. Yo esperaba que me dijeran que no y me dijeron que sí, pero que era excepcional. Ellos me facilitaron que me subiera al coro, pero fue todo por un encargo de ellos para una exposición de la Hermandad.

Yo no moví ni un dedo, no conocía ni al hermano mayor. Pero ellos, supongo, habrían visto mi trabajo, y pensaron que era el adecuado. Yo no hice nada para pedirlo, fue en la exposición cuando lo comenté, que sería interesante y me dijeron que sí.

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En cuestiones de reconocimiento, ¿es agradecida Sevilla con los fotógrafos?

Aquí yo creo que no se ha reconocido a nadie. Hace unos años le pusieron una calle a Luis Arenas, por lo que fue para Sevilla, porque vivió una época determinada, los 50-60. Que yo sepa es el único reconocido. Y aparte de eso, aquí la fotografía es la hermana menor del arte. Si Sevilla hasta desprecia a sus pintores, gente como Gordillo, no te digo nada de los fotógrafos, que somos el último mono. Nunca se ha hecho nada serio aquí con la fotografía. Córdoba tiene una bienal muy buena que la organiza Foco, un grupo cordobés. Aquí en Sevilla, con lo que mueve la Semana Santa, el Ayuntamiento nunca ha hecho nada. Ni bienal, ni trienal, ni nada. Desgraciadamente.

Aarón Reyes (@tyndaro)

Francisco Huesa (@currohuesa)

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By | 2016-04-22T22:30:51+00:00 abril 15th, 2016|Entrevistas|0 Comments

Sobre el/la autor/a

Editor. Estudió Historia del Arte y se doctoró en Historia Antigua. La gente hace con su tiempo muchas cosas raras, incluso escribir novelas. A él le publicaron dos. A veces hace fotos y otras escribe artículos. Lo que le da de comer es dar clase.

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