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“Si ni siquiera podemos pensar que hay alternativas, nunca las buscaremos”, Miguel Urbán

“Si ni siquiera podemos pensar que hay alternativas, nunca las buscaremos”, Miguel Urbán

on Sep8

La gran incógnita europea es para qué sirve el Parlamento Europeo. Es más, para qué sirve Europa en sí misma. En España sabíamos que existía la UE y hasta votamos de vez en cuando sin saber muy bien por qué ni para qué, hasta que en 2014 de pronto todos los medios se dieron cuenta que algo se estaba gestando cuando una nueva formación, Podemos, sacó 5 parlamentarios. Miguel Urbán es uno de aquellos fundadores y, además de europarlamentario, es gestor cultural de la Librería Cooperativa la Marabunta. Ha estado en zonas de conflicto buscando conocer de cerca el drama de los refugiados para desde Bruselas echar abajo la llamada Europa Fortaleza. Quedamos con él en la Universidad que Izquierda Anticapitalista ha organizado en La Granja (Segovia), y donde él, un europarlamentario, echa todos los días toda la mañana ayudando en el bar autogestionado. Sorprende ver a un eurodiputado poniendo cafés y riendo en pantalón corto, pero lo que más sorprende es averiguar que tras sus ojos azules y su voz profunda hay una importante trayectoria de acción social y política.

¿Qué es Europa?

Hay que diferenciar entre lo que realmente es y lo que muchas veces la gente ve o piensa que ve del propio proyecto europeo. Por eso prefiero hablar de proyecto europeo. Cuando a veces algunas personas dicen “es que hay que salirse de Europa”, entiendo que eso no es posible. De Europa no nos vamos a ir, si acaso nos podemos ir de este proyecto europeo. Una vez que hablamos de esto, está el proyecto europeo realmente existente y el proyecto que se nos ha vendido construyéndose muchas veces en base a mitos. Los mitos se han usado históricamente para explicar situaciones complejas o para edulcorar ciertas historias. El propio mito de la fundación europea es muy curioso.

Para no irnos más lejos, este mismo año hemos visto que esta Unión Europea nació para ser una Europa sin fronteras, sin vallas. De hecho, uno de los mitos fundacionales del proyecto europeo es la caída del Muro de Berlín. Pero desde entonces lo único que hemos hecho ha sido levantar vallas. Este 2015 hemos levantado once vallas, todas ellas más largas y más altas que el Muro de Berlín. Lo digo para que también calibremos.

“Los padres fundadores de la Unión Europea”… ¿Os acordáis en la última campaña de las elecciones europeas que fue una de las preguntas que le hicieron en La Sexta a los candidatos? Ni Dios sabía quiénes eran. Yo sí, porque son las puertas de entrada al Parlamento. Tienes a Spinelli, Churchill, Schumann, Monnet… todos son hombres, algo que ya condiciona mucho. Son padres fundadores, no hay madres fundadoras. Eso ya da una impronta al propio proyecto europeo. Y luego, ¿quién es el “padre fundador” más importante? Monnet, ¿a qué se dedicaba? Era mercante. La Unión nace como un espacio libre para las mercancías. No es contradictorio que un proyecto que ha sido parido políticamente por un mercante sea un espacio que favorece la libertad de las mercancías y de los encuentros comerciales. En cambio, imposibilita el encuentro de personas, acuerdos sociales, imposibilita una Europa social… porque hemos visto que no es que ahora la Unión Europea haya mostrado su verdadera cara, es que se ha acelerado.

Cuando al comienzo de la crisis Sarkozy dijo “vamos a construir un capitalismo con rostro humano”, es cuando hemos visto el verdadero rostro del capitalismo en la Unión Europea. Más autoritario con Grecia, más xenófobo con el tema de las vallas, con un Mediterráneo al que convierte en una gran fosa común, más heteronormativo con el debate que está habiendo en Francia con el burkini. Se han agudizado pero ya venían con el propio proyecto europeo.

Miguel Urbán

¿Es el resultado del triunfo definitivo de Alemania?

Yo no iría tan lejos. Francia nunca ha ganado a Alemania, al menos sin ayuda. Con lo cual no estamos en eso. No es sólo Alemania, eso sería una simplificación. Si acaso es la supeditación del Sur al Norte de Europa. Es Alemania, es Holanda, son todos los países escandinavos. De hecho, Schäuble está planteando la idea de un proyecto unificado europeo sólo del Norte. A lo mejor nosotros tenemos que pensar en un proyecto sólo del Sur de Europa. Porque no es viable la Unión Europea actualmente existente. No es viable ni sostenible. No lo es para las mayorías sociales que estamos sufriendo sus políticas.

Muchas personas están planteando un “Lexit”, una salida de izquierdas. La salida del Reino Unido ha sido hegemonizada por un repliegue identitario, xenófobo, donde el UKIP ha salido muy reforzado. Ante eso algunos hablan del “Lexit”. ¿Qué es? ¿Qué hay fuera de la UE? Cuando tú dices sin más salirse lo que la gente ve es el precipicio. Tú te tiras al precipio cuando te empujan, salvo que veas agua, entonces sí te tiras. Hay que construir un proyecto que llene la piscina de agua.

¿Es el Plan B?

Hay que tener un Plan B porque el Plan A no funciona para las mayorías sociales y los pueblos del sur de Europa. Yo creo que no funciona para ningún pueblo europeo realmente.

Las condiciones laborales de Alemania tampoco son deseables con sus minijobs.

En Alemania, en los 90, se utilizó como laboratorio de las medidas neoliberales que estamos viendo ahora, como los contratos a destajo en Reino Unido. Donde primero tuvo éxito la “revolución conservadora” fue allí, con Thatcher, y posteriormente en Alemania con la reunificación. La única diferencia es que el Estado de Bienestar alemán no ha mermado, cosa que permite sostener una precariedad muy fuerte, algo que aquí no pasa. Sigue habiendo prestaciones, ayudas al alquiler, a la natalidad… y eso desmoviliza a la clase trabajadora alemana. La precariza por un lado, la atomiza, la despolitiza en su espacio de socialización que es el mundo laboral, pero para atenuar las consecuencias sociales de eso hay un Estado que sigue teniendo altas cuotas de bienestar..

Las políticas de austeridad inciden en nuestro caso doblemente: en el mundo laboral, con las políticas de ajuste y las de austeridad, se reducen las prestaciones sociales que hasta ahora teníamos. Esto es lo que domina ahora mismo, el capitalismo alemán de las políticas de Schäuble y Merkel, que son predominantes en la Unión Europea. Recomiendo “La quinta Alemania” que explica bien ese proceso de pauperización.

Ante eso, es necesario construir un Plan B, pero también para los alemanes. Pero, ¿por qué hablo de los “pueblos del Sur de Europa”? Porque nuestra correlación de fuerzas es mejor y porque tenemos más en común por las políticas de ajustes que estamos recibiendo por la deuda como mecanismo de disciplinamiento político y social. Por eso para mí es necesario un Plan B que no puede ser un repliegue identitario, no puede ser un “Brexit” ni un “Lexit”, porque no puede haber una ruptura unilateral de un país como Grecia, como Portugal, o como España, porque no tenemos la capacidad de financiación de un Reino Unido.

Por tanto, ¿qué nos toca si tampoco nos podemos quedar? Justamente, construir entorno a la desobediencia a la Europa realmente existente una correlación de fuerzas para una nueva integración de los pueblos del sur de Europa. No es lo mismo una ruptura unilateral, que una implosión que una salida coordinada.

Miguel Urbán

Sin embargo, en España la asociación de Europa con la idea de modernidad es muy fuerte. Sería muy complicado romper ese tipo de barrera.

Cada vez más a Europa se le está cayendo la máscara. Justamente hay que romper esa idea de que nos queremos salir de Europa.

Y, ¿sabe la gente lo que es Europa? Hasta las elecciones europeas donde Podemos dio la campanada, las instituciones europeas eran más un mito burocrático que una realidad tangible para la ciudadanía.

No creo que sea un proceso tan lineal, pero sí que Podemos, desde que rompe el escenario político, consigue cinco eurodiputados en 2014, es evidente que nunca se había hablado tanto de Europa en el Parlamento y en los medios. Incluso cuando Pablo [Iglesias] ya no estaba en el Europarlamento, porque había un miedo a que la salida de Pablo, de Echenique, de Teresa [Rodríguez] supusiera un vaciamiento político de lo que estaba pasando.

Y no, ¿por qué? Porque no es sólo Podemos. Es porque cada vez lo que pasa en Europa pesa más en el día a día y en la cotidianeidad de lo que pasa aquí. Eso también hace y motiva que cada vez hablemos más de Europa. Aun así yo creo que sigue siendo uno de los países de Europa donde menos hablamos de Europa.

¿Realmente es así?

Los medios de comunicación, cuando te hacen una entrevista en Bruselas, se tiran de los pelos porque te dicen “oye, ¿cómo es posible que se hable tan poco de Europa?”. En la campaña del 20-D [Elecciones Generales], ¿cuánto se ha hablado de Europa? ¿y en la campaña del 26-J, fuera de Unidos Podemos? Que también lo hemos sacado con cuentagotas: TTIP, refugiados…

Quince días antes de la campaña del 26-J, el señor Rajoy, presidente en funciones, había mandado una carta al presidente de la Comisión, al señor Juncker, diciéndole que si ganaba las elecciones habría 9 mil millones de recortes más, que eso no viene ni en su propio programa electoral, ¿Qué más influencia sobre nuestro día a día? Y no lo sacó ni el PSOE, siendo un caramelito, ¿por qué? Porque si gobierna el PSOE esos 9 mil millones también los van a tener que recortar.

Y ese tipo de imposiciones, ¿no se pueden cambiar?

No, por eso no es viable la Unión Europea.

Es decir, supongamos que Unidos Podemos hubiera accedido al gobierno, ¿tendría que aplicar ese mismo recorte?

Claro que tendría que haber aplicado ese recorte. Otra cosa es si lo hubiera aplicado. Es diferente. Deber, cualquier país según los acuerdos realmente existentes y el marco jurídico en el que nos encontramos dentro de la Unión Europea, lo tendría que haber hecho. Vale, pero los marcos jurídicos corresponden a correlaciones de fuerzas. Entonces, la única forma de cambiar ese marco de correlación de fuerzas es empezar a usar la desobediencia a marcos jurídicos injustos, que componen una realidad de Europa que es sumamente negativa para los intereses de las clases populares en el conjunto de Europa. En nuestro país es clarísimo.

España es un ejemplo muy claro, como Portugal, o Italia, ¿quién ha hablado de Italia? En este país no se habla de Italia prácticamente. En julio se ha pasado el Test de Estrés de la Banca Europea. En España estábamos estupendos, ¿no? Pero en la prensa no ha salido nada del Test y hemos mantenido esa vieja tradición franquista de enterarnos de lo que pasa en el país por la prensa extranjera. Hemos descubierto que somos la segunda peor banca europea ¡después de dos rescates bancarios! Pero es que la banca italiana está peor que nosotros. Está tan mal, que se está hablando de 380 mil millones de rescate, que es siete veces el rescate de la banca española.

Eso puede pasar en los próximos meses, pero pasa en un contexto diferente al que se dio en el rescate a la banca española. El nuestro fue posible porque hubo una mayoría absolutísima del Partido Popular. Eso no es posible en Italia, donde hay una inestabilidad política que ha llevado a Renzi a convocar un referéndum constitucional en donde si pierde, convoca elecciones. Todo indica que lo puede perder, y entonces habría un ascenso del Movimiento 5 Estrellas. En ese contexto, 380 mil millones de rescate bancario.

¿Qué puede hacer en ese contexto qué podría hacer un partido como ése?

Se puede hacer todo. Ésa es una idea que hay que dejar a la gente clara. Yo soy de los que cree que hay que tenerle mucho miedo a los que creen que la economía “existe”. De hecho, cuando vas a la tele a un debate lo primero que te dicen es “¿cómo lo vas a pagar?”. Qué pregunta más absurda, la economía es política. ¿Cuál es la base de la política? Hablemos primero de lo que queremos hacer y luego veremos cómo lo hacemos, pero no al revés.

¿Qué es lo que nosotros queremos hacer? Impagar la deuda, auditarla, para después de auditarla ver qué partes son legítimas y qué partes son ilegítimas. En esa parte se pueden declarar impagos, pagos parciales… hay muchos modelos. Pero sin eso no podemos hacer una política económica expansiva que ayude a las clases populares. No respondamos cómo vamos a pagar eso. Cómo vamos a pagar que nadie se vaya a quedar sin casa. No respondamos cómo tenemos que pagar derechos sociales constituidos y recogidos por nuestra Constitución. Digamos “vamos a cumplirlo” y entonces veremos cómo lo vamos a hacer y habrá muchas formas.

Eso es lo primero que hay que hablar, porque este proyecto europeo realmente existente y, en cierta medida, la gran victoria de la austeridad y el neoliberalismo es hacer creer que no hay alternativa.

Comiendo con Varoufakis me comentó algo que me llamó mucho la atención. Me dijo “a mí la persona que me pareció más honrada del Eurogrupo fue De Guindos”. Si De Guindos era el más honrado, imagínate al resto. Parece la cueva de Alí-Babá y los 40 ladrones. Me dice “mira, llegué en marzo-abril con la propuesta económica del gobierno, con pago fraccionado de la deuda”, porque Varoufakis es un reformista, no es un rupturista, nunca planteó ruptura ni impago de la deuda.

Vamos a ser claros, planteó cosas sensatas dentro de un marco capitalista keynesiano, incluso dentro del propio marco de la Unión Europea. No planteó salirse, eso son fábulas que se han creado, mitos como el de Varoufakis llegando con una chupa de cuero al Eurogrupo. Eso no es verdad. Pero sí les dijo las cosas como son: “Ustedes no quieren que paguemos la deuda”. Porque no les interesa. Varoufakis planteó que se podía hacer y que se podía hacer sin recortar en sanidad, en pensiones, en educación… De una forma diferente, como están haciendo otros países capitalistas. Entonces el señor De Guindos le dijo: “Mira Yannis, tu propuesta es muy buena, de hecho creo que es la mejor que nos ha llegado e incluso podría ser viable, pero ¿sabes qué Yannis? Que vamos a votar que no, porque esto no es una cuestión económica, es una cuestión política. Si te sale bien a ti, yo tengo problemas en España”.

¿Qué es el ejemplo griego? Yo creo que lo resumió estupendamente  el portavoz parlamentario del Grupo Popular Europeo, el señor Weber, alemán, cuando dijo en septiembre de 2015 esta magnífica frase terminando su discurso: “el ejemplo griego demuestra que no es posible un gobierno de izquierdas dentro de la Unión Europea. Tome nota España, tome nota Grecia”. Y es verdad.

Miguel Urbán

Al menos dentro de esta Unión Europea.

Claro, pero es que si fuera posible, sería otra cosa. ¿Qué es lo que quieren demostrar? Que no hay otra alternativa. Si ni siquiera podemos pensar que hay alternativas, nunca las buscaremos. Y hay Plan A, pero hay B, hay C, D… Planes hay muchos. No sólo el A, porque ése es el plan de las elites y sabemos a quién beneficia y lo que ha construido hasta ahora. Y para esa Europa, ¿cómo se afronta la cuestión de los refugiados?

Sería simplemente cumplir la ley. Lo primero es que con la gestión de miles de refugiados lo que se ha dado es un problema de fronteras, no de refugiados. Se ha tratado como un problema justamente por parte de los responsables de las instituciones europeas, de vulnerabilidad de las fronteras. Ésa forma de gestionarlo es lo que ha generado un problema humanitario, por los cientos de miles de muertes en el Mediterráneo y las condiciones en las que han llegado. Eso vulnera la legislación internacional que tienen firmada y suscrita los 28 miembros con el Acuerdo de Ginebra de Acogida y Refugio.

Pero es que incluso vulnera la legislación de la propia UE, el artículo 19 bis donde dice que no puede haber deportaciones colectivas, que es lo que hemos firmado con Turquía. La Ley de Asilo dice que debemos individualizar. El acuerdo UE-Turquía incluso los separa por países, eso vulnera totalmente la legislación internacional.

Hemos impedido tan siquiera que se abran corredores humanitarios. La gente se cree que es como en el cine, con los cascos azules abriendo un puente en el Bósforo y pasando refugiados a manta. No, es tan sencillo como habilitar los consulados y las embajadas en Turquía, en el Líbano, en Jordania, para que pudieran tramitar sus visados temporales con la petición de demandantes de asilo. No habría costes añadidos porque las embajadas ya las tenemos abiertas, no habría que crear legislación ad hoc porque ya existe y además, para todo el mundo que tiene miedo de que entren “terroristas”, qué mejor control que hacerlo desde una embajada o un consulado con nuestras propias autoridades que no dejarle la gestión a la mafia. Qué mejor forma, más segura para todos, para los refugiados y para los Estados.

¿Por qué no se hace?

Porque no hay voluntad política para ello. Porque nos interesa que lleguen, pero sin derechos. De forma irregular, un ejército de reserva precarizado que no es que no tenga derechos, es que no tienen derechos a tener derechos.

Lo que contribuye a precarizar aún más el trabajo en Europa.

Evidentemente. A la vez, se genera una gran industria entorno a los refugiados, una de las grandes industrias florecientes en Europa, opaca, donde entran desde los traficantes de personas a la mafia. El otro día leía una conversación intervenida a la mafia italiana donde decían: “no sabes el bussiness que es estar en el tema de los refugiados, mueve más que la droga”. No se estaban refiriendo a los traficantes de personas, se estaban refiriendo a la gestión de la llegada de los refugiados a suelo italiano, a los albergues, a los hotspots, centros de internamiento, los cursos de italiano… Es una cantidad ingente de dinero que está en manos de lo privado y que da a negocios entorno a ello.

Luego hay un elemento fundamental, y es que esas políticas de imagen de la Europa Fortaleza llevan a un racismo institucional que es uno de los principales caladeros de votos de la extrema derecha junto con las políticas de austeridad. No podríamos entender la Europa Fortaleza sin las políticas de austeridad, que no sólo generan políticas de ajustes y precariedad laboral sino que también construyen un imaginario de escasez, de no hay para todos. Si no hay para todos, hay que racionalizar los recursos, ¿cómo? Con la primacía nacional de “primero los de aquí”. Es la justificación de la xenofobia política para el consenso en torno al cierre de fronteras.

Esta cuestión de la mafia existente vas a comentarla en un capítulo de tu próximo libro, ¿temes ser señalado por esas mafias?

No. Todo es público, otra cosa es compilarlo. Es una gestión de la información fragmentada y elaboración política con esa información. Nosotros tomamos partido, no de partido político sino de hacer visibles a los invisibles.

 

Aarón Reyes (@tyndaro)

Belén Martínez (@belenlynx)

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