“En mis novelas, el amor hace sufrir pero no es del todo trágico”, Luz Gabás

Luz Gabás es una oscense nacida en Monzón (aunque residente en Benasque) en 1968, filóloga y profesora universitaria que ha combinado su profesión con la traducción, publicación de artículos, investigación y colaboración en proyectos culturales, teatrales e incluso de cine independiente. En resumen, es una mujer de letras muy implicada en la creación literaria.

Luz Gabás se ha convertido, qué duda cabe, en un fenómeno editorial. Es pregunta de rigor preguntarte qué ha significado ello en tu vida, en tus rutinas…

Ha supuesto un cambio laboral total. Viajo mucho. Vivo entre el ordenador, la carretera y el AVE. Pero cuando estoy en casa la vida discurre como antes. El hecho de vivir en un pueblo pequeño me aporta la dosis necesaria de cotidianidad.

¿Cuándo y cómo empieza a escribir Luz Gabás?

Me gusta escribir desde niña. Me encantaban los deberes que incluían redacciones. Escribí un diario durante años. Estudié Filología Inglesa. Escribía cosas, retazos, fragmentos, relatos que nunca pulía. Mi vida siempre ha estado manchada de tinta. Una no se hace escritora en un día. Hasta la madurez no encontré el momento idóneo para plantearme en serio escribir.

Antes de “fichar” por Planeta ¿cuál fue tu recorrido editorial? ¿Te rechazaron libros?

El primer libro que escribí y moví fue Palmeras en la Nieve. El comienzo de mi vida literaria gira en torno a él. Fue rechazado por varias editoriales y agencias literarias hasta que un día sonó el teléfono y era Raquel Gisbert, editora de Temas de Hoy, del Grupo Planeta, que había descubierto a María Dueñas. Pasé muchos nervios esos días porque acababa de firmar un contrato con una editorial cercana que accedió a liberar los derechos.

¿Quién es tu primer lector o primera lectora?

Mi marido. Pero no es objetivo. Todo le parece bien. Prefiero que mis primeros lectores sean mis editoras Raquel Gisbert y Puri Plaza. Son sinceras, implacables, enriquecedoras, fantásticas.

¿Supone una ventaja ser filóloga a la hora de escribir? (aun sabiendo que tu especialidad es la Filología inglesa)

Todo suma. El hecho de haber estudiado crítica literaria y teoría de la narrativa ayuda en la parte más técnica de la escritura. El haber leído a los clásicos anglosajones también influye porque algo queda del tono y los temas. Pero la parte más íntima requiere una especial sensibilidad y una forma de sentir las palabras que no tengo muy claro cómo se aprende.

No eres capaz de resistirte a evocar los pirineos en tus novelas…

Son parte de mí. En Palmeras en la Nieve, la historia comienza aquí, pero el foco está en Guinea. En Regreso a tu Piel, el terrible Salem español sobre el que quería investigar sucedió aquí. El verdadero homenaje a las montañas como lugar simbólico romántico lo realizo en Como Fuego en el Hielo. Se me ocurren muchas historias, relacionadas o no con esta tierra, y elijo aquella que me motiva a seguir reflexionando sobre algo concreto.

¿Qué proceso sigues para componer tus novelas y crear a tus personajes?

Lo comparo con la construcción de un edificio. Hay materiales sueltos y una idea final (fichas con descripciones de personajes y una escaleta de escenas). Se empieza escarbando para hacer los cimientos (reflexión); luego se suben los pilares, se unen, se extienden los forjados, se levantan las paredes y se pone el tejado (primer borrador); a continuación, se acometen las obras de interiores (retoques de escenas); decoración (detalles concretos de descripciones); y antes de entrar a vivir, una limpieza a fondo (poda, pulido y eliminación de lo que no aporta nada).

El amor trágico siempre está presente…

En mis novelas, el amor hace sufrir pero no es del todo trágico. Hay una ventana abierta a la esperanza. Transmito que el amor es el que nos ayuda a seguir adelante. Me gustan esos finales que producen tristeza y alivio a la vez.

¿Piensas que ambientando Palmeras en la Nieve en Fernando Poo has ayudado a localizar la colonia en el mapa y a comprender el problema de la colonización y sus consecuencias?

De alguna manera, sí. Y ésta era la intención: recuperar una parte olvidada de nuestro pasado reciente y reflexionar sobre la colonización de la que fuimos responsables no hace mucho tiempo. Creo que la combinación libro y película ha resultado positiva porque la historia ha llegado a lectores y público de todas las edades.

¿Crees que la escasa literatura relacionada con ese capítulo de nuestra historia se debe a algún tipo de censura, desconocimiento o bochornoso remordimiento?

De igual modo que a nivel individual no nos gusta recuperar partes de nuestro pasado por vergüenza, a las sociedades les sucede lo mismo. Es más fácil cubrirlas con un velo que enfrentarnos a las cosas, aunque sea con ironía.

¿Te consideras una escritora romántica?

En el sentido amplio de la palabra, sí: seguidora de los modos de expresión del Romanticismo, exaltadora de la libertad creativa, la fantasía y los sentimientos; sentimental, generosa, soñadora, amante de la naturaleza…

Luz Gabás, cuando piensa en el amor lo hace de un modo…

Sereno. Intento mantener el equilibrio entre el amor a mí misma y el anhelo de salir de mí misma —como definía Baudelaire el amor— para interesarme por los demás.

¿Crees en el destino? En tus libros este está muy presente.

Creo más bien en el determinismo y en la necesidad de poner mucho de nuestra parte para decidir y mejorar lo que nos viene dado, la cadena de acontecimientos anteriores a nosotros. Esta lucha es la que permite encontrar nuestro destino, a nivel metafórico.

En Como fuego en el Hielo, das en la diana con el título. ¿Era tu intención referirte al calor de los baños en medio del paisaje nevado?

Efectivamente, hay un juego de palabras. El fuego es la pasión, lo que me mueve por dentro, las aguas calientes del interior de la tierra. El hielo es la razón, lo que debo hacer, el frío del contexto en el que nacen los protagonistas.

¿Se escribe mejor cuando los copos de nieve estallan contra el cristal de la ventana?

La naturaleza siempre es inspiradora. El invierno invita a recogerse, a meditar, a estar más en casa. El invierno pide un calor que yo encuentro en las palabras, sea leyendo o escribiendo.

Alguna anécdota divertida y otra no tan divertida relacionadas con la literatura.

La divertida: una noche coincidí con Dolores Redondo en un hotel en Madrid y nos dieron las tantas a las dos solas bebiendo cervezas y hablando de  lo divino y lo humano. La no tan divertida aunque lo parezca: me equivoqué un día y entré en un aparcamiento privado que todavía conservaba la señal de público y estuve encerrada un buen rato hasta que alguien abrió. Casi no llego a la presentación.

Alguna firma de libros especial…

La presentación de cada novela en Monzón, las de los clubes de lectura en pequeños pueblos y Sant Jordi, en Barcelona.

Queremos algún comentario sobre la aún menos conocida novela Regreso a tu piel.

Regreso a tu piel salió a la venta durante todo el proceso de la película, de ahí que parezca que ha pasado más desapercibida aunque lo cierto es que llevamos muchas ediciones. Para mí es una novela muy especial, tal vez de la que más he aprendido. Comenzó siendo una investigación sobre las brujas en el Pirineo y una reflexión sobre la muerte y el deseo de que no sea el final y acabó siendo todo un descubrimiento de algo sobre lo que tenía una idea demasiado vaga y tópica acerca de un tema que aún ahora me sigue sorprendiendo: las ejecuciones de mujeres acusadas de brujas por los concejos de los pueblos, es decir, el mal como resultado del miedo colectivo. ¿Cómo pudo suceder aquella matanza en un lugar tan pequeño y cercano para mí? Fueron personas como yo quienes encontraron en la ley su justificación para cometer una atrocidad. Quería tratar el tema de la brujería desde un punto de vista socio-político. Y para unir la trama diseñé un amor inquebrantable que vence la barrera del tiempo. Es una historia dura y hermosa.

¿Alguno de tus personajes se ha aproximado a ejercer las funciones de tu alter ego?

Bastantes. Y no sólo los femeninos. Hay una parte de mí, de cómo soy, de cómo podría ser, de cómo me gustaría ser en cada uno de ellos.

 

 

Francisco Javier Torres Gómez

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By | 2017-11-21T01:20:04+00:00 noviembre 21st, 2017|Entrevistas|0 Comments

Sobre el/la autor/a

Francisco Javier Torres Gómez (Sevilla 1975) es médico especialista en Anatomía Patológica, ávido lector, y escritor por afición que no duda en describirse como un enamorado de la Semana Santa de Sevilla, de la Historia y de la Novela Negra, géneros todos ellos presentes en sus escritos. De su mano han nacido títulos de gran calado local tales como A la Sombra de Morgagni. (Jirones de Azul 2010), Historias de cámara en ristre (Jirones de Azul 2012), Más Historias de cámara en ristre (Jirones de Azul 2013), Relatos cortos curiosos sobre la célula (Lantia 2014), El Aliento de Satán (Tagus 2014), El Amargo Sabor de la Muerte (Kindle 2015), Cuentos y relatos inéditos de Semana Santa (Punto Rojo 2015) y Más cuentos y relatos inéditos de Semana Santa (BABIDIBÚ-Mirahadas 2016).

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