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Cosas que me meto por los oídos (I) – Isaac Reyes

Cosas que me meto por los oídos (I) – Isaac Reyes

on Abr22

Estaba el martes santo en un velatorio y se me ocurrió qué shock de indescriptibles proporciones traumáticas causaría en la familia del finado abrir la tapa y encontrarse con que la cara del pariente ha sido levemente modificada. En algún momento del proceso, desde la salida por la puerta de los escombros humanos cadavéricos al lifting en manos del experto en tanatoestética, alguien ha hecho con la cara de tu tito, tu padre o tu abuelo lo que los karaokes con La Chispa Adecuada de Héroes del Silencio. Raudo y veloz di el pésame a los familiares de mi amigo y paré un taxi bajo la descarada lluvia de Semana Santa.

-Taxista, se me ha ocurrido, ¿usted sabe cuánta gente obsesionada con mantener oculta su identidad se ha dedicado a la música?

-No.

-Pues lléveme rápido a casa, que lo voy a buscar en Google.

Y así fue. Ya les advierto que no tengo ni idea de melomanías ni acordes descompuestos. No me sé ni la décima parte de la quinta parte del anecdotario aprendido a base de memoria y experiencia de los locutores veteranos de Radio 3 ni tampoco expulso agua bendita del orificio anal valorando, puntuando y criticando bajo el blasón nobiliario de Jenesaispop. Soy un profano, un miserable diletante que rastrea en blogs franceses clausurados hace ya cinco años o en divertidos foros a la romana donde un napolitano asegura que el tipo de la portada de Ricci e Poveri es su tío segundo.

Hoy la cosa va de GENTE PYNCHONIANA, músicos, cantantes, enchufaCasioTones decididos a partirle el espinazo al culto a la personalidad bajo la premisa paradójica de destacar gracias al misterio recóndito de su identidad real.

A)     BULBOUS CREATION

 

Kansas, hogar de Totó, Dorothy, el Ku Kux Klan y silos explosivos. También de Bulbous Creation, cuyo único disco conocido se grabó en dos sesiones durante 1970 y 1970, en unos estudios conocidos como Cavern Sound, enclavados en mitad de la gran arteria americana que es Missouri, hogar de tumbas de tantos negros apaleados por blancos de cuello rojo temerosos de su identidad racial (pero lamentablemente poco perspicaces ante los efectos de la endogamia). Allí grabaron este You Won´t Remember Dying, con su portadica protagonizada por la serigrafía sobre fucsia de un esqueletoide a lo Rodin acompañado de una aguja y, presuponemos, los miembros del grupo al fondo, como quien entra en una sala del Reína Sofía y se topa con semejante estampa. Letras sobre la guerra de Vietnam, sobre el diablo, sobre asistir a buffets sírvase usted mismo de psicotrópicos, etc. Hijos de su época, Bulbous Creation no tienen NADA que envidiar a todas esas bandas que imitan, lo cual es un logro muy, muy notable. Estar a la altura de la influencia tiene casi tanto mérito artístico como superarla. Este mundo necesita los ecos perfectos de la misma maestría, los cantos que la superen o, en su defecto, la ponzoña nauseabunda más abyecta.

Para desgracia de los tipos que observan al esqueleto, el álbum no salió a la luz hasta 1994 de la mano de Rockadelic, con una edición donde a duras penas si colocaron la lista de pistas y la fecha original de edición, con lo que la manta zamorana con que taparon a los pobres bulbosos no parece tanto un anonimato premeditado como una dejadez de discográfica. Por lo visto existe una re-edición húngara del disco, sacada en 2010, limitada a 150 copias.

B)     CORVIRIA

A pesar de tener nombre de cadena de supermercado para pueblos y/o barrios de la periferia, Corviria es un señor y/o señora de la bellissima Italia, interesado en eso que los expertos conocen como Música de la Mente. Poco o nada se sabía del compositor hasta que, como la toxicidad de las boquillas de las latas de Coca Cola o cómo no derramar la leche de un brick, Internet pulverizó el mito en un recóndito foro. Detrás de Corviria se esconde Luigia Sordini, del que se sabe todavía menos y de no ser porque la fuente no era hispanohablante, sospecharía de que se trata de una cósmica tomadura de pelo lexicográfica. En cualquier caso, Psycoanalysis, del que solo he podido escuchar esta Canción de la Gaviota, obedece a los mismos ritmos orientados a sembrar el caos y el genocidio de las ancestrales y ya desaparecidas orquestas de ascensor, ritmos de equilibrada psicopatía a los que el propio Sordini se ha dedicado en su carrera bajo su nombre real.

C)     DVAR

Escriben y cantan en idioma enoquiano, aseguran que no componen música sino que les es transmitida en sueños a través de una criatura conocida como DVAR, una abeja gigante que es el origen y principal motivo de la formación de la banda. Además, son rusos. Y de Moscú. Desde su primer casete autoeditado en 1995 han sacado dieciséis discos y dos cintas, han adornado con su Teremiah K’ruun el spot de uno de los mayores bancos de la Madre Eslava y se ha llegado a rumorear que DVAR en realidad era un proyecto secreto de Michael Jackson. Lo mejor de los profetas de la abeja desmesurada son los crujidos guturales que aparecen sin previo aviso en muchas de las canciones, lo que ha llevado a más de un purista sin escrúpulos a asegurar que se trata de pacientes de un centro psiquiátrico. Como si Björk no hiciera lo mismo.

Por cierto que el idioma enoquiano se lo inventó el ocultista John Dee y su asistente Edward Kelley a finales del XVI, fruto del supuesto contacto con los ángeles del apocalipsis, quienes les revelaron el idioma que la humanidad parloteaba antes de que la especulación urbanística en Babilonia nos concediera el gratificante placer de viajar al extranjero y no tener la menor idea de lo que la gente que te rodea está murmurando.

D)     NǽnøĉÿbbŒrğ VbëřřĦōlökäävsŦ

O Nanocyborg Überholocaust según el alfabeto empleado a este lado del Muro de Adriano. Dice el Musicae Modernae que pertenecen a una mezcolanza muy especial conocida como funeral drone doom metal, cuyo resultado poco menos que reproduce lo que ocurriría dentro de nuestra cabeza en caso de quedar atrapados en un batiscafo explorando la fosa de las Marianas con la cabeza metida dentro de un microondas. Según la única versión casi siempre disponible de estos grupos, la extraoficial, Nanocyborg Überholocaust nace del afortunado encuentro de un canadiense y un británico mientras estudiaban los predadores carnívoros de la Antártida en una estación internacional no especificada ubicada allí donde mear al aire libre implica sumar una nueva extensión congelada al cuerpo por vía uretral. Tras las presentaciones de rigor, Wawanova y Dark Dude descubrieron lo mucho que tenían en común: su pasión por el género drone y por el metal de vanguardia, un bajo y un amplificador, suficiente como para decidirse a cargarlo todo en un coche oruga para encaminarse rumbo al Polo Sur geográfico, no sin antes tomar prestado un par de generadores portátiles de los que utilizan los científicos cuando quieren salir a ver cómo los pingüinos se suicidan por auto-ostracismo.

Por lo visto, los cuarenta grados bajo cero y los vientos de cincuenta kilómetros por hora dotaba al tono de los instrumentos, ya de por si extremadamente bajo, de un “aspecto siniestro y límpido sin precedentes en una banda, capturando los sonidos del universo entre sus fases vitales, comenzando por el Big Bang y terminando con el Calor Mortal del Final”.

Pues eso.

E)      STALAGGH

Tras cinco versiones diferentes, desisto de hacer una presentación de estos tres holandeses calvos (en realidad dos o incluso uno, porque en la única imagen conocida aparecen tres efigies pelonas, siendo dos de ellas claramente la misma y la tercera quizá la versión frontal de la clonada), con tres discos dedicados íntegramente a la exploración de esa vasta materia que es destrozarle la vida a la gente: Projekt Nihil, Projekt Terror y Projekt Misanthropia. Para qué les voy a detallar más pudiendo recurrir a la entrevista que les realizaron en una publicación underground checa:

“Nos sorprendió que a tanta gente en realidad le gustaran nuestras grabaciones. Algunos de ellos incluso las escuchaban a diario. (…) Nuestros Projekts no debían llevar la alegría a los oyentes, sólo el dolor mental y el miedo. Esto demuestra lo que se ha convertido en la humanidad hoy en día… “

“Hemos oído hablar de un fanático de Suecia que se talló la palabra STALAGGH en el pecho mientras escuchaba nuestros Projekts. Casi se desangró hasta morir. Tuvo que permanecer en el hospital por más de una semana. “

“Hemos utilizado enfermos mentales en todas nuestras grabaciones. Queremos que el dolor y el sufrimiento en la voz de que sea real y no actuado. Uno de nuestros miembros trabaja en una institución mental en Holanda, así que esta es la forma en que obtuvieron acceso y permiso para grabar. Todos los pacientes que han trabajado con nosotros dieron su permiso por escrito. Uno de los pacientes que sufre de esquizofrenia hizo el dibujo de la carátula de Misanthropia.”

Los detalles aportados por la entrevista del magazine underground checo probablemente sean tan fiables como la historia de Wawanova y Dark Dude yéndose de excursión al Polo Sur para montar una rave de baja frecuencia. Sin embargo, los discos existen. Y ahí tienen Youtube para desangrarse los tímpanos escuchando los alaridos desquiciados de los psicóticos y los paranoides. Si son de los que ni se inmutan cuando buscan carbuncle en Google Imágenes y se afilian a páginas porno para ver el diámetro que pueden alcanzar los orificios corporales de una mujer, entonces no se arrepentirán. Yo por mi parte, como soy un exquisito y pulcro señorito del Romanticismo Alemán, no voy a insertar por nada del mundo un vídeo de Stalaggh por aquí aunque lo cierto es que se pueden tener peores experiencias auditivas en un autobús de línea un sábado por la noche.

F)     GOAT

Después de tanta cabalgata de la sordidez, nada mejor que terminar con los Cabra, un grupo de rock fusión experimental sueco que afirma proceder del remoto pueblo de Korpilombolo (que también es un restaurante de Girona donde sirven huevos fritos cuadrados), situado en el extremo noreste del país, del que la propia banda cuenta cómo los antiguos habitantes de la localidad que sobrevivieron a la purga de los cruzados cristianos lanzaron una maldición sobre el terruño, lo que se une a la historia de propagación de rituales de vudú desde el establecimiento de un brujo-doctor en la zona. Y a pesar de todo, no han acabado reventando micrófonos ni escondiendo grabadoras en celdas acolchadas. Goat recuerda a Kevin Volans y su fantástica fusión de los ritmos africanos con la instrumentación clásica europea. Según comentan en las entrevistas, los componentes de se renuevan de generación en generación, procedentes todos de su pueblo natal, quedando actualmente en la banda tan solo tres de los miembros originales.

Y este es el bonito escudo heráldico del condado de Norrbotten, donde se ubica Korpilombolo.

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Isaac Reyes

 

 

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