“Soy una escritora muy sensorial”, Nerea Riesco

Lejos de acercarnos a los libros a través del autor, es ejercicio sano y recomendable desandar el camino y alcanzar al autor paseando por su obra. Es por ello que intentaré en esta sección aproximarme a conocidos o desconocidos autores a través de sus libros hasta que al final ellos emitan su veredicto.

En esta ocasión me centraré en la autora bilbaína Nerea Riesco, a quien he tenido el gusto de conocer en superficie en el terreno personal y con gran profundidad, si ello es posible, a través de su obra.

Nerea. Ese nombre se cruzó en mi camino cuando, estudioso el que os habla, me informé de los distintos autores que se habían hecho con el premio de novela Ateneo de Sevilla, galardón literario al que pretendía con mi debut literario A la Sombra de Morgagni. Era obligatorio saber qué habían hecho mis antecesores y mis contrincantes, y en el trascurso de mi búsqueda me di de bruces con El País de las Mariposas de una tal Nerea Riesco y ahí comenzó ese idilio desconocido por la autora que yo mismo pretendía mantener vivo.

Si algo puedo decir de esta novela es que destila delicadeza y buen gusto en cada página, engarzados en una trama histórica ambientada en el siglo XVI, marco incomparable en el que la protagonista, Mariana Enríquez vive entre dos mundos opuestos, o al menos tan distintos que le ofrecen la oportunidad de vivir dos vidas separadas por un extenso océano llamado a distanciar y unir a un tiempo dos continentes. Mariana es un personaje interesante, sensible y me atrevería a decir que amante de las letras, de las que se vale para escribir cartas al monarca Felipe II detallando el proceder de los españoles en el Nuevo Mundo y su relación con las culturas Maya y Azteca.

Tras reconocer los méritos de El País de las Mariposas y tomar debida cuenta de sus virtudes, era necesario hacerme con ejemplares de las novelas de esta autora que a la postre me permiten afirmar que son novelas históricas con un estilo propio inconfundible. Siguiendo la senda trazada, llegó a mis manos El Elefante de Marfil, una novela que me cautivó de igual manera y que sentaría las bases de mi compromiso conmigo mismo para leer a Nerea cuando la autora gustara de publicar.

Una partida de ajedrez desarrollada a través de los siglos sirve de hilo conductor a esta novela en la que el amor, los celos, las letras y la propia historia juegan a entrelazarse con el único fin de guiar las vidas de los personajes de generación en generación. El Elefante de Marfil, la pequeña estatuilla que da nombre a la novela, irá apareciendo a intervalos hasta que por fin puede desempeñar el cometido para el que fue diseñada y custodiada. Preciosista retrato de una Sevilla creíble, multicultural, en la que la autora no duda en depositar con cuidado la sal de la vida de sus cuidados personajes. El lenguaje, mimado y adaptado a las peripecias narradas, no llega a caer en cultismos innecesarios, evitando al lector recurrir a un diccionario que le permita comprender el significado de cada acción. Indudablemente se trata de una novela bonita y entretenida, interesante y divertida que satisfará a todo aquel que se atreva a recorrer sus páginas.

En Ars Mágica, Nerea no decepciona. Esta vez, Mayo, la protagonista que se saca de la chistera, deambula por la España más oscura a la sombra implacable de la Inquisición en busca de su mentora, una mujer sabia que es tomada por bruja y condenada a los horrores de la tortura. Religión, Brujería y mucho, mucho amor cubren esta novela de un claroscuro muy especial que por sí solo justifica recorrer las páginas que sirven de telón de fondo a la tinta morena con la que se describen en ellas los hechos.

En Tempus, Nerea cambia el rumbo de sus trazos literarios y los emplea en construir una novela de intriga que le sirve de lapso o reposo para volver a la carga con el que creo que es su género, el histórico. No obstante, reconozco que Tempus es una de las novelas que más me atrajeron en el momento de leerlas y que igual la autora debería alternar más a menudo a la hora de tomar la madeja de sus narraciones. Acción, suspense y una nueva protagonista femenina son los responsables que ese tiempo, ese tempus sea precisamente el que corre más rápido durante la lectura.

Si bien la obra de Nerea Riesco es más amplia, aquí tenemos que ceñirnos a un formato y a unas normas que nos empujan a hablar de su última novela, Las Puertas del Paraíso pero creo que todos estaremos de acuerdo en que sea la autora la que nos dedique unas palabras para hablarnos de ella. Bien, pues un servidor hará la presentación y la autora, a la que agradezco su deferencia por atendernos, contestará el cuestionario que hemos preparado.

Granada era y es Paraíso en la Tierra, reino de riqueza efímera y longeva a un mismo tiempo, el premio con el que se coronaría al ganador de una contienda llamada Reconquista que vino a significar la guerra más larga de todas cuantas se libraron en la Historia de la Humanidad. Es precisamente ese Paraíso el que cede su nombre a la última novela de Nerea Riesco, que no duda en invitarnos como espectadores de excepción a ese resquicio de luz a través del cual la puerta de la Historia se abre a la Vega andaluza, la planicie frondosa que rodea el corazón del Reino Nazarí en los postreros años del siglo XV.

El cuidado hilo narrativo nos conduce a empatizar con Yago, un joven ciego sometido a los avatares de un tiempo convulso que lo puso en numerosos aprietos y que terminó premiando su paciencia y virtud con el mayor de sus anhelos. Guerra, amor, venganza, placer y miseria se dan la mano en esta, bonita me atrevería a decir, novela histórica que vuelve a refrendar un puesto de honor para la autora como contadora de historias que consiguen llegar al público con solvencia y acierto.

La Conquista de Granada es el escenario perfecto para glosar rimas y prosar epopeyas con heterogéneo acento y así lo hicieron numerosos autores que vieron en este avatar el caldo de cultivo de tramas variopintas. No obstante, el pozo de ideas no se secó por la frenética actividad de los predecesores de la autora bilbaína afincada en Sevilla, quien ha sabido adaptar los hechos reales a cada uno de los recovecos de su imaginación y el producto final, LAS PUERTAS DEL PARAISO, será su legado, el legado de todos al fin y al cabo, para la posteridad.

Hablar de Nerea Riesco se ha convertido en tarea rutinaria en múltiples medios audiovisuales, circunstancia acorde con su efervescente fama, ganada a fuerza de tesón y arrojo y una dosis más que sobrada de sapiencia, condimentos esenciales de quien se perfila como una de las autoras de más éxito en nuestro país. Es por ello que resulta difícil ser original a la hora de plantear una entrevista con Nerea. En la revista Distopía nos caracterizamos por afrontar los retos y no iba a ser esta una oportunidad que quisiéramos desaprovechar. Es un honor tener a Nerea a nuestra disposición e intentaremos someterla a grado de forma que sea ella misma la que nos dé los argumentos suficientes que pongan en valor su libro. Nosotros lo hemos leído y nos declaramos fervientes seguidores de su obra.

Hola Nerea. Quiero darte la bienvenida a Distopía en nombre del equipo editorial y espero que te resulte divertida, si no entretenida, esta serie de preguntas que hemos confeccionado en torno a ti y tu obra. Comenzamos.

Las Puertas del Paraíso es el título de tu última novela, narración que un servidor ha consumido en tiempo récord a pesar de tratarse de un voluminoso ejemplar. Lo primero que me ha llamado la atención en tu obra es el peculiar encuentro de Yago, el protagonista y Boabdil, me parece muy original. ¿Cómo surge la chispa para fraguar este encuentro?

Todo lo que sucede en mis novelas es una mezcla de la historia real y “mi” historia. Aproveché ese momento duro para Boabdil, en el que estuvo retenido por los Reyes Católicos y del que únicamente consiguió liberarse haciendo una serie de concesiones, entre la que se encontraba la dolorosísima entrega de su primogénito recién nacido. El rey nazarí estaba preso, sí, pero era tratado con respeto, acorde a su alcurnia, ¿Por qué no imaginar que Isabel y Fernando le “prestaban” a su laudista para que le amenizara la estancia? Era un momento perfecto para mostrar a estos dos personajes que durante toda la novela se complementan perfectamente: Uno de ellos pasará a la historia, aún sin quererlo, el otro no quiere vivir sin dejar huella de su presencia en este mundo. Era perfecto que se encontraran, novelísticamente hablando.

Al describir Granada no dudas en utilizar términos que evocan el Paraíso, que es al fin y al cabo el mejor símil con el que se puede nombrar la Granada Nazarí. A mí me entraban ganas de saborear pastelillos árabes con miel y pistacho. ¿Cuáles eran las sensaciones que se despertaban en la autora mientras escribía?

Soy una escritora muy sensorial y la ceguera de Yago me permitía “jugar” ya que el resto de sus sentidos se multiplican. Es interesante el reto de describir el mundo desde el sentir de una persona que no puede ver. Así Yago es muy sensible al gusto de los platos que cocina su padre para los reyes cristianos, a los olores de los jardines del Generalife, al tacto de la piel de la mujer que ama… Es un placer.

Yago es un personaje que se sobrepone a las distintas desgracias o retos que la vida le va proponiendo. ¿Fue Yago el germen de la novela o fue sin embargo la misma Granada la que engendró al protagonista, nacido en la Castilla más castiza?

En realidad el germen de la novela es “La puerta del paraíso” de Florencia. Desde el mismo momento en el que la vi quise plasmar el mundo de los artistas. Poco a poco mi idea se fue desarrollando hasta relacionar esa puerta con la puerta de entrada a la Alhambra. Mis ideas originales evolucionan mucho, como ves.

¿Qué similitudes y diferencias destacarías entre las Puertas del Paraíso y tus anteriores novelas históricas?

Como te decía antes: la sensualidad, la pasión, los personajes con grandes personalidades… siempre están en mis novelas. En cuanto a las diferencias; es la primera vez que me voy tan atrás en el tiempo y también la primera vez que la voz cantante (por así decirlo) la tiene un personaje masculino. Normalmente son las mujeres las más fuertes en mis obras. Pese a todo, en Las Puertas del Paraíso hay grandes féminas.

¿Te gustaría que te asignaran la etiqueta de Novelista Histórica?

¿No la tengo ya? En realidad las etiquetas no me gustan nada, pero entiendo que es nuestra manera de organizar el mundo.

Oreste Olivoni es el malvado de turno. Lo dotas de referencias históricas que hacen preguntarse al lector si en verdad existió tamaño bellaco.

Espero que no.

Yago cambia su percepción de la vida varias veces a lo largo de la trama pero la más significativa, la relacionada con la Medicina, es sin duda la más asombrosa, tanto que puede llegar a parecer irreal. Defiéndete.

No hace falta. El que tenga dudas sobre los adelantos médicos de la Granada de la época que busque información sobre las primeras operaciones de cataratas realizadas por los árabes. O sobre el maristán de Granada.

Un servidor se enorgullece de haber probado la miel de cada una de tus novelas y encuentra un modo fresco y ameno de narrar. No es fácil hacerlo sin recurrir a vocablos de etiqueta y expresiones rimbombantes y sin embargo Nerea Riesco lo hace con la marca de la casa. Podemos hablar de “un estilo Nerea”. Ahora Nerea, te toca darme o quitarme la razón.

Creo que el tono de Nerea Riesco siempre se deja sentir en todas mis novelas. Soy yo y espero que así sea siempre. De este modo el lector al que le guste mi estilo sabe que no le defraudaré y el que lo deteste no necesita perder el tiempo intentando leerme por segunda vez.

Danos razones para leer Las Puertas del Paraíso, o dicho de otro modo, ¿qué crees que puede gustar más a los lectores al recorrer sus páginas?

Por experiencia sé que no hay un patrón fijo. Mis novelas tienen muchas capas. Hay gente que disfruta con la historia real, la que reconoce. Otros con “mi” historia, sin preguntarse qué es o no real. Otros disfrutan con la historia de amor, otros con la aventura… es lo maravilloso de la literatura. Cada persona crea un mundo en torno a un mismo libro.

¿Eres mujer de finales felices o dejas que el momento marque la culminación de los relatos?

La gente suele darme quejas de lo contrario. Para tranquilidad de los que no han leído aún Las Puertas del Paraíso diré que (creo) tiene un final optimista.

¿Qué podemos encontrar en Las Puertas del Paraíso que no hayamos encontrado antes en sus novelas predecesoras?

Eso tenéis que decirlo vosotros.

Quizás sea Tempus, la más distinta de tus novelas hasta el momento. ¿Tiene Nerea la intención de tomar en breve el pulso a una nueva trama de intriga?

De momento, no.

¿Cómo es Nerea Riesco, la escritora?

Concienzuda, trabajadora, organizada… escritora de brújula, mapa y gps.

Algún proyectillo del que nos puedas contar alguna cosa…

Ya estoy trabajando en la nueva novela, pero prefiero no hablar aún de ella.

Como decían Los Módulos, en su famosa canción,  “Todo tiene su fin”, y el nuestro se aproxima. Es por ello que quiero darte las gracias por tus amables respuestas a estas preguntas, y en nombre de Distopia te deseo toda la suerte y un gran éxito. Un abrazo.

Muchas gracias a vosotros por el cariño con el que habéis tratado mi obra.

 

Francisco Javier Torres Gómez

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By | 2015-08-08T11:16:51+00:00 agosto 8th, 2015|Entrevistas|0 Comments

Sobre el/la autor/a

Francisco Javier Torres Gómez (Sevilla 1975) es médico especialista en Anatomía Patológica, ávido lector, y escritor por afición que no duda en describirse como un enamorado de la Semana Santa de Sevilla, de la Historia y de la Novela Negra, géneros todos ellos presentes en sus escritos. De su mano han nacido títulos de gran calado local tales como A la Sombra de Morgagni. (Jirones de Azul 2010), Historias de cámara en ristre (Jirones de Azul 2012), Más Historias de cámara en ristre (Jirones de Azul 2013), Relatos cortos curiosos sobre la célula (Lantia 2014), El Aliento de Satán (Tagus 2014), El Amargo Sabor de la Muerte (Kindle 2015), Cuentos y relatos inéditos de Semana Santa (Punto Rojo 2015) y Más cuentos y relatos inéditos de Semana Santa (BABIDIBÚ-Mirahadas 2016).

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