¡Qué locos están estos galos! – Noemí González

Astérix y los pictos es la nueva entrega de esta saga que comenzaran Goscinny y Uderzo. Ésta es la primera vez que dos personas que no son sus creadores tienen la osadía de idear una nueva aventura de los galos y… ¡por Tutatis que está bien conseguida!

Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor”. Sí, no cabe duda. Este párrafo corresponde a unos de los cómics que recogen las aventuras de Astérix, su inseparable Obélix y que se centra en ese pedacito de Galia que tiene atormentado a Julio César porque pese a sus empeños no cae en sus manos y, por tanto, no puede consumar la conquista de toda esa provincia como parte de la omnipotente Roma.

Hace unos meses (finales de octubre del año pasado) que salió la entrega trigésimo quinta de la serie ‘Astérix el Galo’, pero este álbum que en España ha publicado la editorial Salvat es bastante especial. Se da la circunstancia de que es el primero de los cómics en el que no participan ninguno de sus creadores originales, Uderzo y Goscinny (ya fallecido); sino que son Jean-Yves Ferri, quien se encarga del guion y Didier Conrad, el que se pone a dibujar. Y, ¡por Belenos que no lo han hecho nada mal!

Supongo que enfrentarse a una ‘proeza’ de esas características contrae muchos riesgos, incluido que el cielo se caiga sobre tu cabeza si no lo haces nada bien, pero he de decir que tras la lectura de esta historia, como siempre un placer cada vez que se trata de mi adorada pareja de galos, apenas se aprecian diferencias con los títulos originales de los últimos años. Esta vez los protagonistas son los pictos, unos ‘primos’ procedentes de Escocia que visten con falda de cuadros y que se encuentran divididos en clanes. Uno de esos clanes, el Mac Abeo, es el que no está jugando del todo limpio porque su jefe tiene otros planes mejor para esa región: alinearse con Roma y sacar tajada. Además, en la aventura hay una chica de largas trenzas pelirrojas (de ahí lo de ‘primos’ de nuestra pareja protagonista) que necesita ser rescatada y devuelta a su clan de origen. Hasta ahí nada estridente con respecto a las otras historias de los habitantes de la pequeña aldea de la Galia que trae de cabeza a César, ya que todos sus elementos tienen continuidad con respecto a las hazañas anteriores.

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Todo comienza, eso sí, tras un temporal de frío y nieve que tiene a la pequeña población sometida a muy bajas temperaturas. De repente un día, aparece un bloque de hielo similar a un menhir con una persona dentro, una persona que tras despertar de ese sueño hibernal no puede hablar hasta que Panoramix lo ‘resucita’ con algunas de sus hierbas y sus pociones. Mac Loch, ese chico del hielo, emprenderá ya escoltado por el enano guerrero y el eterno comilón con pantalones de rayas blancas y azules, el regreso a su tierra natal para intentar colocarse al frente de los clanes escoceses. Sólo de esta manera tiene algunas opciones de recuperar a la chica de sus sueños y de ponerse en el trono. Añádanle a esto muletillas de canciones de Los Beatles con caracteres en las letras de pictogramas (los pictos van todos con dibujos en la piel, por eso se llaman así); ironías sobre la neutralidad de algunos cual suizos y comentarios con desparpajo; agua de Malta (whisky); una mascota a la que el tallador de menhires llama nutria grande (y que por supuesto es Nessy, el monstruo del Lago Ness), agiten esa coctelera y…: premio. La poción mágica sigue teniendo éxito.

Eso sí, desde mi punto de vista de fiel seguidora de este par tan singular, he echado de menos sobre todo a Ideafix, que esta vez se queda en casa y ni siquiera desobedece a Obélix (supongo que se hace mayor) y sobre todo, más leches a los romanos, porque apenas hay dos o tres encuentros. Eso sí, hay una viñeta que no tiene desperdicio (página 43) en la que se ve una panorámica a plano general de la gran carga contra los escuadrones romanos y los clanes opositores a Mac Loch. A mí me ha parecido de lo mejor de esta nueva entrega en la que siempre se ‘reinterpreta’ la Historia, la verdad.

Así que ya saben, si quieren pasar un buen rato de lectura y recuperar en ella recuerdos de infancia y adolescencia, echen un ojo a este nuevo álbum de cómic editado por Salvat, con casi su medio centenar de páginas cargadas de chispas de humor y viñetas que seguro que miraran con detenimiento por la magia de sus detalles.

 Noemí González

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By | 2014-02-08T00:05:12+00:00 Febrero 8th, 2014|Comic, Literatura, Reseñas|0 Comments

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