Una campaña electoral está llena de recovecos. Matices infinitos que tumban los votos a izquierda o a derecha. Los partidos lo saben. Por eso cuidan sus agendas al máximo, priorizando unas citas sobre otras y midiendo al detalle sus palabras. En estos comicios la victoria va a venderse cara y va a decidir el cuerpo a cuerpo de la calle. Porque en medio de tanta mercadotecnia de productos electorales, el valor del contacto directo se vuelve el principal intangible.

Esta reflexión me ha llevado a una conclusión: todos los votantes deberían tener derecho a conocer en primera persona a los candidatos a su ayuntamiento, más allá de discursos y frases hechas. Con dos horas y media de viaje a la espalda y 42º en los termómetros me dispongo a materializar esa máxima con Javier Millán, candidato de Ciudadanos, y su responsable de Cultura Carlos Fernández Andrade. Después de muchas vicisitudes, por fin hemos conseguido sentarnos. Tengo delante al alcaldable para Sevilla del partido de moda. Mi inquietud es saber si hay algo detrás de la moda. Toca preguntar.

Nos encontramos con un partido nuevo y con un candidato que concurre por primera vez a las elecciones. De hecho, según las últimas encuestas, a Javier Millán lo conoce un 43,1% de los electores. Entiendo por tanto que la primera pregunta que le debo hacer es cómo es Javier Millán y qué proyecto tiene para Sevilla.

Javier Millán: Definirse a uno mismo es complicado. Me voy a dejar llevar por lo que las personas de mi entorno me suelen decir, no ahora que he decidido dar el salto a la política, sino lo que me han venido diciendo en estos cuarenta y cinco años en mi entorno familiar, en mi entorno profesional. Puedo decir que soy una persona prudente, calmada, me gusta mucho escuchar, más que hablar. Soy una persona de diálogo, una persona a la que le gusta aunar posturas, algo que ha encajado muy bien después en mi vida profesional porque llevo quince años trabajando en la mediación.

También se ha dicho mucho de mí que soy alguien que afronta los problemas pero que lo hace con tranquilidad. Soy un hombre tranquilo y que ve las cosas desde lo positivo. Por eso he encajado tan bien en este proyecto político, porque no va contra nadie. La confrontación es superior a mí, no me siento a gusto peleando, me siento a gusto dialogando y por eso creo que Ciudadanos es mi proyecto político, porque no va contra ninguna fuerza política que está en el mercado sino que tiene una oferta de cambio que aúna propuestas de diversa índole del panorama político.

Nos ha hablado de mercado político, de oferta… No sé si con esto quedaría definida o no pero, como es una cuestión muy recurrente que varias personas me han pedido que le plantee, le pregunto: ¿Dónde se sitúa Javier Millán?

M.: En el centro, siempre en el centro. Yo soy un hombre de centro. Bueno, hago un prólogo: los votos no pertenecen a nadie. Cuando dicen que le robamos los votos a este partido o al otro, para mí eso es un insulto al votante. En mi casa, siendo de centro, se ha votado a un partido, a otro, y después a otro, y ahora votaremos a Ciudadanos, por supuesto.

Aceptando que los votos no pertenecen a nadie, cosa que no tengo tan clara porque las personas tenemos ideología, de algún sitio vendrán. Aunque sea del centro. ¿Me podría explicar que es el centro? Porque puede llamarse a error.

M.: El centro es la equidistancia entre los conservadores del PP y la socialdemocracia. Eso es el centro.

Pese a ser un candidato poco conocido, es usted el segundo candidato más valorado según las encuestas. Resulta algo difícil de explicar si no lo miramos a través de la etiqueta de Ciudadanos, ya no como valor político, sino como marca. ¿Es Ciudadanos una marca política?

M.: Hoy en día todos los partidos son una marca y para colmo Ciudadanos tiene al líder nacional más valorado. Pero hoy en día Ciudadanos es una esperanza, la última esperanza para muchos ciudadanos. La deriva política en España había hecho que mucha gente no fuera a votar o que fuera a votar con la pinza puesta en la nariz. Ahí ha aparecido la posibilidad de Ciudadanos, un partido que está consolidado a nivel nacional. Por eso la tendencia ascendente.

Yo lo percibo también a nivel de Sevilla, a nivel de calle. Es muy sintomático que Ciudadanos inspira muy poco rechazo en la población y cuando a mí se me valora yo lo interpreto porque soy poco conocido, lo que puede ser un hándicap pero a la vez es una ventaja, pero también porque gran parte de la gente que me conoce me valora con nota muy alta y eso, en el global, hace que yo salga favorecido.

Al hablar de Ciudadanos inmediatamente ha hecho referencia a Albert Rivera. Se le está criticando mucho últimamente a su líder nacional su desgaste en los medios y, sobre todo, su omnipresencia, especialmente tras la consecución de los nueve parlamentarios en Andalucía. ¿Puede Albert Rivera comerse a Ciudadanos y mermar su libertad a nivel regional?

M.: Es obvio que Albert Rivera es un gran activo de Ciudadanos pero no es el único. Hay Ciudadanos más allá. Hay gente muy preparada, muy competente, que se está dejando todo en este proyecto, incluso personas que no están en las listas electorales pero que están detrás apoyando y en la medida que nosotros vayamos adquiriendo representación municipal se irá viendo que Ciudadanos es algo más que Albert Rivera. Las encuestas nos dan representación en todas las comunidades autónomas y en muchos ayuntamientos. Ahí es donde se va a ver que Ciudadanos es más que Albert Rivera.

Precisamente en lo tocante a las listas, tanto a nivel nacional como local su partido recalca la necesidad de contar con gente “joven” (sonadas han sido las palabras de Rivera sobre el tema) que no tenga pasado político. Pero, ¿no puede ser esto un problema a la hora de gestionar? La política requiere cierta profesionalidad, un conocimiento de las instituciones y de los procesos administrativos, saber pulsar la calle…

M.: Es verdad que para nosotros puede ser un hándicap la falta de experiencia política pero la suplimos con mucha profesionalidad y preparación. El perfil de Ciudadanos es gente con una elevada preparación y un currículum brillante. Muchos, además, tenemos experiencia tanto en la empresa privada como, en mi caso, en la Administración Pública. Estamos sobradamente preparados para gobernar.

Sin dejar de hablar de listas electorales y de pasado político, ha salido a la luz que en las listas de Ciudadanos van gente con pasado político, algunos procedentes de siglas muy radicales. Ha sido el caso de Alcalá de Guadaíra, por ejemplo. No sé qué me puede decir al respecto…

M.: Cuando nos referimos a gente con pasado político en Ciudadanos hablamos de personas que están viciadas por la práctica política, que han formado parte de Consejerías y ayuntamientos. En cualquier caso, la militancia en Ciudadanos es provisional durante los primeros seis meses y nuestro código ético obliga a destituir a cualquier persona que esté imputada en una causa judicial. Sabemos que en Ciudadanos va a haber garbanzos negros pero se trata de elaborar los cauces para que estas personas no se perpetúen en el cargo sin hacerse responsable de sus actos.

Nuestro sueldo no depende de un sillón o de un cargo. Somos profesionales liberales que tenemos nuestra forma de vida asegurada. Nuestro sustento no depende de la política, no nos aferramos a ella como un medio de vida sino como una forma de tratar de ejecutar el cambio que reclama y necesita la vida política española.      

Juan Ignacio Zoido ha dicho que estaría dispuesto a pactar con ustedes. Con este ofrecimiento sobre la mesa y con la que hay montada en el Parlamento Andaluz, ¿usted va a pactar? Tengo entendido que Albert Rivera les ha dado libertad a nivel local para hacer lo que crean conveniente.

M.: Particularmente pienso que hablar de pactos antes de las elecciones es una falta de respecto a los votantes. Habrá que ver cuáles son los resultados, cuál es el peso político de cada grupo, cuales son las propuestas de cada uno… Entonces y solo entonces nos plantearemos si sentarnos o no a pactar. Nuestra obsesión no es el sillón, como ya le he dicho, es mejorar la vida política y social. Los candidatos de Ciudadanos tienen, tenemos, nuestro propio despacho en nuestros respectivos trabajos. No buscamos un cargo a cualquier precio.

Centrándonos más en lo cultural, por empezar con algo facilito, ¿le gusta la Torre Pelli?

M.: A mí sí. Al principio me costó aunque ya la veo integrada en el perfil de la ciudad. El problema de verdad de la Torre Pelli es que se ha construido en un entorno inapropiado, aislado y sin las infraestructuras necesarias para asumir el impacto urbanístico que va a tener.

Viendo su programa electoral he echado de menos mayores referencias al ámbito cultural. De hecho, el perfil de los cinco primeros candidatos tiene poco que ver con la cultura. Como responsable del departamento de Cultura y Patrimonio Histórico de Ciudadanos Sevilla, ¿cuál es la idea cultural de Javier Millán y de Ciudadanos para Sevilla?

Carlos Fernández: La idea general es promover la sensibilidad colectiva  sobre la necesidad de la conservación y cuidado del patrimonio cultural-histórico-artístico de Sevilla. Sevilla no puede permitirse tener monumentos decadentes y en ruinas. Puedo hablar de un largo reguero de edificios como el Puente de Hierro de Alfonso XIII, que se iba a trasladar y no se ha movido, puedo hablarte de la Fábrica de Artillería, puedo hablarte de las Atarazanas, un edificio de la corte del Rey de Castilla, podemos hablar de los dos cuarteles de Bellavista, de la casa palacio del Pumarejo… Podemos hablar de un montón de cosas… No entendemos cómo se puede gastar millones en un proyecto como las Setas de la Encarnación y tener el patrimonio destruido y abandonado.

Entonces, la pregunta parece ser si estamos a favor o en contra de las Setas de la Encarnación. Si es una medida que favorece a los sevillanos y no supone un despilfarro inútil de dinero por qué no. Habrá que hacer un estudio económico al respecto. Es obvio que estéticamente no se adaptan al entorno, pero habrá que evaluarlo. En cualquier caso, cualquier medida es reversible. Se pueden quitar las setas y volver a la plaza de la Encarnación antigua. O no. Con lo que estamos verdaderamente en contra es en cómo se hicieron: dejando una enorme deuda. A diez días de las elecciones Monteseirín firmó un acuerdo para las Setas riéndose de los sevillanos, y eso es lo que no puede ser.

Al margen de la descripción general de la situación, me ha hablado de concienciar a la población, una medida que me parece un tanto abstracta y que me gustaría que me explicase más a fondo, pues creo que esa es una labor educativa más que de un departamento cultural.

Carlos Fernández: De entrada no dejando que se nos caigan las iglesias y los conventos. Habiendo tanto espacio cultural, ¿por qué se gasta el dinero en obras megalómanas como la torre Pelli o las Setas de la Encarnación?

Ya, pero eso no responde a mí pregunta…

F.: Respondo a tu pregunta: Con exposiciones fotográficas, con conferencias, con campañas publicitarias. Zoido ha pagado una campaña de publicidad a través del ayuntamiento antes de las elecciones, que la Junta Electoral le ha obligado a retirarla. Campañas como esa deben hacerse para echar gloria para los monumentos. Actualmente se ha hecho una campaña para apadrinar perros. Eso debe de hacerse con la cultura. No puede ser que el Museo de Bellas Artes, que es la segunda pinacoteca de España, o el Museo Arqueológico estén en el olvido.

Coincido con su diagnóstico de la situación cultural de Sevilla, pero lo pediría que concretase medidas. ¿Qué soluciones propone Ciudadanos?

F.: Recuperar el asociacionismo histórico. Lo primero es abrir un gran debate con instituciones, en prensa, al pueblo, con las asociaciones. Ahora a las ocho nos vamos a reunir con ADEPA y con Joaquín Egea. Queremos escuchar a la gente. Los partidos políticos tradicionales viven en una burbuja sin preguntar al pueblo. Hay que sentarse y hablar, apoyar el mecenazgo.

Hay que aunar los esfuerzos de las instituciones públicas y las instituciones privadas. En Sevilla cada una va por su lado. Es el caso de la Hermandad de San Hermenegildo, que tiene una carta del ayuntamiento diciendo que no restaura una parte de la muralla porque es privada. Señores, vamos a sentarnos a hablar. El ayuntamiento tiene la obligación de ponerse de acuerdo. Luego te enteras que tienen el dinero guardado para otras cosas…

El problema de ponerse de acuerdo es, básicamente, el dinero. Este es el caso que ocurre con la Iglesia Católica y su patrimonio, que no tiene dinero para mantenerlo.

F.: Hay que buscar soluciones imaginativas. Con la cantidad de paro que hay y la gente deseando colaborar, ¿por qué se les cierran las puertas a esas personas? Hay que buscar convenios de colaboración y soluciones mixtas. Si la Iglesia no puede mantener un monumento, habrá que buscar mecenazgos, colaboraciones.

El mecenazgo es una idea muy bonita pero, ¿existe gente dispuesta a poner dinero en mecenazgo cultural en Sevilla? Y lo que es más importante, ¿los conoce?

La cuestión es que, en principio, puede parecer raro eso del mecenazgo. Quizás por su práctica inexistencia, o quizás por su carácter inusual y por no fomentarse. En Estados Unidos, por ejemplo, funciona muy bien. No me refería solo a eso, sino a iniciativas consensuadas con el sector privado: préstamos, patronazgos, colaboraciones varias, convenios, y mecenazgos en sí… de hecho, la labor de las Fundaciones viene en no poca medida a ser esa. El que no hayamos probado el pescado y no nos pongamos a pescar no quiere decir que no existan los peces. Quizás si habilitamos un medio fiable, serio, ofrecemos garantías y generamos incentivos, y ensayamos y fomentamos nuevas maneras de colaboración entre los sectores público-privado, nos sorprendamos de las posibilidades que se nos podrían presentar para cuestiones determinadas para el auge y preservación de la cultura en Sevilla.

¿Tienen algo pensado para Atarazanas? Más allá de lo típico de la administración compartida.

F. Resulta inaudito que Sevilla, puerta del Nuevo Mundo, la ciudad que ha modelado América, no tenga un museo de la Navegación. De aquí salieron Magallanes y Elcano a dar la vuelta al mundo, que ahora se conmemora su V centenario, aquí se construyó la flota de Indias. Es increíble que en Sevilla no haya un museo de la Navegación.

Pero actualmente hay abierto un Museo de la Navegación…

F.: Sí, en la Torre del Oro.

No, en el antiguo Pabellón de la Navegación de la Expo. Un proyecto muy elaborado y exitoso dirigido por Vázquez Consuegra y el profesor Pérez-Mallaína.

F.: Hay que traer esos contenidos aquí al centro. Dedica el edificio de la Expo a contenidos más propios por su ubicación y tráete ese museo a las Atarazanas, creando un espacio común con el Alcázar, la Catedral, el Archivo de Indias y la Torre del Oro. ¿Cuántos turistas no estarían dispuestos a pagar una entrada en un Museo de la Navegación en la ciudad de la navegación por excelencia?

En cualquier caso, esto que estamos hablando es una propuesta, habría que sentarse a hablarlo.

Hablar de cultura en Sevilla es hablar inevitablemente de Semana Santa. Los sucesos de la última Madrugá y los retrasos en los horarios parecen llamar a una reforma de la Semana Santa, también es seguridad. Si ustedes llegan al ayuntamiento, ¿tomarán un papel más activo en la organización de la Semana Santa y limitar más el papel del Consejo de Cofradías?

F.: Entiendo que todo el que quiere aportar algo debe tener las puertas abiertas. Si el ayuntamiento quiere aportar debe tener las puertas abiertas. Y si las cofradías quieren aportar más de lo que aportan también deben tener las puertas abiertas. Si hay un problema, habrá que detectarlo y sentarse.

Hombre, parece claro que un problema hay…

F.: Sí, claro. Es un problema de tiempo y de espacio. Pero hay interlocutores con los que, por pequeña que sea la cuestión, no se arregla. Y hay interlocutores que se enfrentan a cuestiones complejísimas y las solucionan en un momento. Las personas y las actitudes son las que deben ponerse a colaborar para encontrar una solución satisfactoria para todos.

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Entiendo que las cofradías no están abiertas a dar soluciones.

F.: Las cuestiones complejas requieren reuniones, trabajo… Y hay que ceder todos un poco. No podemos querer llevarnos siempre el gato al agua.

Hay una Sevilla cultural y a la vez alejada de la tradición. Como norma general comentan que les resulta difícil encontrar un espacio cultural en la ciudad por la enorme presión e influencia que ejerce la Semana Santa. Echan en falta el apoyo institucional a sus actividades. ¿Qué les dice Ciudadanos a este grupo?

F.: Le pongo un ejemplo. A mí no me gusta el fútbol. Yo soy uno de esos cuatro o cinco bichos raros a los que no les gusta el fútbol y muchas veces me sentí discriminado. Pero por eso no puedo prohibir el fútbol a los doscientos cincuenta mil que les gusta el fútbol. Es decir, a las minorías hay que prestarle atención y tiempo, y deben tener sus vías. Pero deben entender que son una minoría. Aquí no hay un decreto que diga “tanto espacio para las cofradías y tanto para los demás”. Cada cual debe tener su espacio pero los tres o cuatros deben ser conscientes de que están en minoría. Esa es la esencia de la democracia.

Esto es como unas elecciones, no es lo mismo un partido que tiene 300 votos al partido socialista que tiene 230.000. Saque usted 230.000 votos. Respetando a los demás, pero entendiendo la realidad de cada uno.

¿Hasta dónde debe llegar la Administración en su intervención en la Cultura? Lo digo porque igual que hay gente que se queja de no tener apoyo hay personas que se quejan de los excesivos privilegios de determinados grupos.

F.: Eso es como todo. Si mañana 50.000 personas quieren hacer un torneo de baloncesto y no hay pista de baloncesto, pueden hacer presión para cortar las calles y celebrar el campeonato. Muchos fines de semana se cortan las calles por las carreras populares. Cada cual debe tener su sitio. Hay que entender cada postura.

Hay una cosa muy sencilla, dejar hacer. El problema es que la Administración Pública no deja hacer. Hay muchas veces que la administración, más celosa de la cuenta, grava la iniciativa. Nosotros somos partidarios de no prohibir, de dejar hacer. No matar la iniciativa. Porque en ocasiones se descubre que lo que hay detrás es que se está guardando la partida presupuestaria para el proyecto de un amigo.

Francisco Huesa (@currohuesa)