Llevaba ya un buen tiempo observando el folio. Completamente en blanco. La maestra les había mandado una redacción. El tema era aparentemente sencillo. Mi casa. Pero el pequeño Ulises no sabía qué escribir. Y es que hasta donde alcanzaba su memoria siempre había estado viajando. Sus padres trabajaban en un circo. Viajaban todos de ciudad en ciudad. Sin parar. Nunca había estado más de unos pocos meses en un mismo lugar. De manera que no sabía cuál era realmente su casa. Los demás niños tenían un espacio muy determinado al cual llamar casa. Ulises no. Pensó que quizás podría ser el circo. Pero el circo no era un lugar en que pasara mucho tiempo, de hecho sus padres preferían que se mantuviera alejado, querían que su hijo estudiara para tener un futuro distinto y – la palabra más adecuada sería – sedentario. Definitivamente el circo no era su casa.

Siguió pensando. Todavía no había escrito. Ni siquiera había cogido el bolígrafo. La maestra lo miraba de vez en cuando. El rostro de aquella mujer no reflejaba seriedad, sino más bien preocupación. Conocía perfectamente a Ulises. Quizás el tema de la redacción no resultaba muy agradable para un niño que llevaba una vida nómada. Pero el pequeño Ulises no estaba triste. Solamente quería escribir su redacción. Pensó en la escuela donde estaba ahora. En aquella ciudad. Podía afirmar que era su casa al menos en ese momento. Y las otras ciudades en las cuales había estado. También podían haber sido su casa. Esa era la clave de su redacción. No tenía una sola casa. Ulises miró a su maestra. Sonrió. Ella también. Cogió el bolígrafo y empezó a escribir. Vertiginosamente. Tenía mucho que escribir. Muchas casas que describir. Mucha vida que contar.

Partes-de-la-redaccion

Jose A. Guijarro

Relato ganador del XV Concurso de Relatos Cortos de La Librería de Deusto.

Diciembre 2013