Monchi: "El factor suerte siempre está ahí, pero hay que intentar reducirlo al mínimo y eso se hace con trabajo"

109 años se vida dan para muchas cosas, quién los viviera, que diría aquél. Da tiempo para alegrías y tristezas. Para penas y glorias. Para ver como muchas personas se van y otras llegan.

Cumplir 109 años es sinónimo de haberlos vivido. De tener la salud suficiente para llegar a verlos acumulando por el camino una ingente cantidad de recuerdos y vivencias.

El Sevilla FC, una de las instituciones más representativa de la ciudad, llegó el pasado 14 de octubre a tan insigne cifra, y los que quedan, que también diría aquél. Pero esa última coletilla no era del todo acertada si hubiéramos querido utilizarla allá por los finales de los 90.

Los que llevamos ciertos años siguiendo y viviendo el fútbol recordaremos el descenso administrativo de 1995. Un momento en el que el Sevilla se vio en Segunda B durante unos días, acompañado por el RC Celta de Vigo. Ese momento derivó en unos años de oscuridad, unos años en los que el descontrol institucional provocó una profunda deuda económica acompañada por dos descensos, esta vez deportivos.

La llegada de Roberto Alés a la presidencia, el año del segundo descenso, sembró el terreno para reiniciar la historia. Se cortó de raíz la hemorragia económica y se cimentaron las bases estructurales que florecieron en la etapa de José María Del Nido hasta obtener como principal fruto la modernización del club, colmada por el éxtasis de los títulos deportivos.

Inmersos en el mandato de Pepe Castro, Ramón Rodríguez Verdejo “Monchi” es de los pocos que han vivido, con principal protagonismo, toda esa evolución. Ese paso de ser un club de clase media, campeón en blanco y negro sin apenas reconocimiento ni prestigio europeo, a convertirse en uno de los buques insignias de la liga española, tricampeón de la Copa de la UEFA / Europa League, alcanzando cotas únicamente soñadas por la afición sevillista hace 15 años.

Ramón  ha sido portero, delegado, secretario técnico, consejero y ahora director general deportivo. Y como personaje muy importante de la, más que centenaria, historia del club nos atendió gentilmente en su despacho para que nos contara de primera mano toda esa transición.

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¿Cómo se ha vivido por dentro todo ese cambio?

Ha sido un cambio brutal. Utilizando un término más común, es como si se le hubiera dado la vuelta al calcetín. Es un club que tenía unas estructuras muy limitadas en todos los aspectos. No solamente en lo deportivo, sino en prensa, en marketing, en estructura social…

Parece como si hubiera habido una industrialización en el Sevilla…

No exactamente, ha habido una modernización y sobre todo se le ha dado un talante de empresa. Al final los clubes somos sociedades anónimas con el matiz de ser deportivas, pero sobre todo sociedades anónimas. Por ese motivo el club se ha mercantilizado, desde el punto de vista que se ha estructurado como a una empresa. Se le ha dotado de departamentos al igual que otras empresas. Cuando yo fui delegado yo hacía de todo, de jefe de prensa, de delegado, hacía los viajes… Aquí, en la planta de oficinas, a lo mejor había 10 personas. Hablando de un club que movía cada dos semanas sesenta o setenta mil personas en el campo, cuando aún se podía estar de pie, y la afluencia era mayor. El club tenía una masa social tan grande que no se reflejaba en su estructura, sin entrar en lo deportivo. En los primeros años, de esos últimos 15, lo primero que se hizo fue capear el temporal, porque las cosas venían muy mal, y ya luego con la llegada de José María Del Nido se le dio una dirección de empresa que comento. Estructurando los diferentes departamentos con sus responsables y a partir de ahí ir creciendo. Se pusieron unas bases muy sólidas para que después el club fuera bien deportivamente. Creo que la principal virtud de José María Del Nido fue dotar al club de estructura empresarial.

Porque volviendo a esos años previos al comienzo de la modernización, los años de los descensos, el Sevilla dada la sensación de ir sin rumbo…

Si bueno, a ver… en el fútbol cuando todo lo dejas a que el balón entre o no entre hay un porcentaje de posibilidades que no entre. Esto es un deporte, un juego y el rival también lo hace. El peor momento, creo que viene a raíz del 95, porque en el 95/96 estuvimos a punto de descender, en el 96/97 descendimos, 97/98 no ascendimos, 98/99 ascendimos, 99/00 descendimos de nuevo…

Y a todo esto la generación de la deuda.

Claro, económicamente el club estaba muy mal. Entonces la bola se fue haciendo cada vez más grande, porque había menos recursos. Pero fundamentalmente fue debido a que el club no tenía consistencia, ni solidez. Se dieron cuenta de eso y primero con Roberto Alés se capeó el temporal, que llovía y mucho, y pudimos ascender a Primera División y al siguiente año mantenernos y a partir de ahí se intentó que el factor suerte influyera lo menos posible. Aunque claro, esto es fútbol. Nosotros ganamos una UEFA metiendo el portero un gol en el último minuto y otra metiendo un gol en el minuto 93. Por tanto ese factor suerte siempre está ahí, pero hay que intentar reducirlo al mínimo y eso se hace con trabajo. Coordinación entre las distintas áreas, ideas de empresa… Básicamente lo que estamos hablando de estructuras para que cuando el balón no entre el club no se desmorone, que es lo que ocurría en el pasado. De hecho, hemos tenido dos años, los anteriores a la pasada temporada, relativamente negativos… quedando el noveno…y se decía que estábamos en crisis.

De hecho, comparando de donde ha venido el club que dar el noveno no debería ser tan malo. Si por ejemplo el aficionado se acuerda de un Sevilla- Éibar, en Segunda, lloviendo a cantaros y fallando un penalti…

Exactamente, David Fernández lo falló. Que a día de hoy es técnico del Manchester City, el responsable en toda España. Recuerdo aquel día empatamos a uno. Vísperas de Navidades y fue el que sirvió para que echaran a Fernando Castro Santos.

Desde luego que con ejemplos como ese, llamar crisis a quedar noveno…

En definitiva se ha intentado hacer que cuando las cosas vengan mal el club tenga la suficiente solidez para no caerse.

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Antes has nombrado a Roberto Alés, al que hace poco se le homenajeó. En dicho acto nombró a dos personas como los principales artífices de este Sevilla actual, a Joaquín Caparrós y a ti. El año que te conviertes en director deportivo y se comienza con el modelo de “coste cero”, ¿es quizás el más importante de los últimos 15 años?

Fueron los cimientos sobre los que se construyó éste nuevo Sevilla. A ver, cómo dije anteriormente, veníamos dando tumbos con una deuda cada vez mayor, estando incluso en peligro la supervivencia de la sociedad. Recordemos que la deuda era de varias veces nuestro patrimonio neto. Roberto, lo primero que hizo fue abrirle los ojos al sevillismo. Tuvo la valentía de decir las cosas por su nombre. Estábamos en Segunda, medio arruinados y necesitábamos a alguien que dijera eso abiertamente. Que está muy bien decir que éramos muy bonitos, con un estadio muy bonito, con una afición muy grande pero estábamos en Segunda y arruinados.

Como cuando unos padres no se atreven a contar la verdad a sus hijos cuando la situación en casa está mal…

Yo creo que tuvo la valentía necesaria, además que Roberto es un tío valiente de por sí, y la hombría de tirar para adelante y decir “señores, esto es lo que hay”. Había que empezar de nuevo. Un proyecto que olvidara pasados gloriosos, que tampoco eran tan gloriosos, y que se basara en la cruda realidad. Evidentemente tuvimos la fortuna que las cosas salieron bien. Ese año fue magnífico, ascendiendo de calle. Y sirvió para que la gente confiara en los que estábamos trabajando. La figura de Joaquín fue muy importante porque, aparte de sus dotes magníficas de entrenador, tiene la virtud, que en ese momento era muy importante, de ser sevillista. Condición necesaria para emprender ese viaje. Todos los que estábamos en ese momento, Roberto, Augusto (Lahore), José María Cruz padre, Manolo Jiménez siendo el técnico del filial, Ramón Vázquez, Joaquín Caparrós, Antonio Álvarez, Cristóbal Soria, Paco Leal, Ramón Orellana… todos éramos sevillistas  y era más fácil comenzar con ese proyecto con gente que quisiera de verdad al club.

De hecho, ese fuera uno de los momentos en los que la afición más se identificó con el club.

Si, porque creo que la gente también necesitaba eso. No se es menos sevillista porque se reconozcan las cosas. Y veníamos de tantos bandazos, con años desastrosos y la gente, de vez en cuando, no está mal que sean conscientes de los problemas. Tú has puesto antes el ejemplo de los niños. Yo tengo hijos y, de vez en cuando, hay que decirles que algo no está bien y por ahí no se va y, aunque duela, hay que cambiar el camino. Y ésa fue una virtud de Roberto en ese momento.

Ese modelo deportivo que se implanta, que sigue José María del Nido, de fichajes a coste cero, como se vendió a la prensa, se cambia cuando llega un primer punto de inflexión. La venta de José Antonio Reyes.

Sí, a ver. El modelo del coste cero no es que nosotros fuéramos muy originales. Era porque o fichábamos a coste cero o a coste cero. No teníamos muchas más opciones. Evidentemente, esta sociedad anónima cuando genera beneficios no se reparten dividendos, lo que se hace es reinvertir. Cuando no había no se podía reinvertir. Fundamentalmente con la venta de José Antonio no se reinvirtió todo porque una parte fue a paliar la deuda que teníamos. Pero a poquito que hubo nos permitió que pudieran venir gente como Julio Baptista, antes vino Daniel (Alves),  Darío Silva, Germán Hornos… en la temporada 03/04, la del famoso salto de calidad. Ya se estaba generando una base para poder invertir y ahí sí, evidentemente, la venta de José Antonio fue el punto de partida de empezar a engendrar el Sevilla que después ganó los títulos.

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Después de comenzar ese nuevo modelo, en el que básicamente ya se podía reinvertir en fichajes, lo que se hace en los años posteriores es intentar inculcar en la afición la necesidad de ser ambiciosos.

Sí, las empresas asumen muchas veces el perfil de quien las manda. Está claro. Si Roberto era una persona más tranquila, más conservadora, aunque también valiente, José María era una persona ambiciosa por naturaleza, por su forma de ser y la entidad se convirtió en un reflejo del que la dirige. Él, que en los primeros años fue más comedido, a poco que las cosas fueron bien destapó la ambición que tenía dentro. Y creo que eso fue muy bueno. El otro día en una entrevista en Orgullo de Nervión, en ABC, dije que a veces fuimos demasiado osados en nuestros objetivos. Nos hemos ido planteando objetivos que quizás, desde fuera eran demasiado ambiciosos y que se podrían revertir en contra nuestra. Pero sin embargo fue bueno. Si tú pones la zanahoria ahí, el caballo tira para adelante.

Sobre eso quería preguntar precisamente. Esa ambición incubada por José María Del Nido, como cabeza visible, y por el resto de trabajadores del club ¿no se ha vuelto en vuestra contra en algún momento posterior? Sobre todo a nivel mediático, quizás.

Tú tienes que gestionar un club, una empresa, en función de tus ideas. No podemos estar todo el tiempo pensando qué van a decir, o cómo se van a tomar ésta u otra cosa. Eso sería imposible. Las personas que tomamos decisiones en nuestra empresa, en nuestros puestos de trabajo, lo tenemos que hacer desde el convencimiento interno de cada uno. No hacer locuras. No vamos a decir que vamos a ganar la Champions todos los años. No. Hay que estructurar un poco el mensaje pero optimizarle tu parte de ambición para optar a ello y también querer ser más de lo que eres. ¿Que eso se puede volver en tu contra? Ya, pero es que no podemos estar gestionando siempre en función de lo que la gente piense porque si no seríamos malos gestores y volveríamos a llevar esto a la deriva. Es decir, yo, por ejemplo, que en mi puesto de trabajo junto con el del entrenador, creo que somos más los que estamos en el candelero por el tema de que todo el mundo es entrenador y todo el mundo es director deportivo, si me dejara llevar con los “tráete a no sé quién”, “tráete a no sé cuantos” o “a este no lo traigas” sería imposible. Prefiero equivocarme con mis errores que con los de otro.

Supongo que ese aspecto como cualquiera en su puesto de trabajo.

Sí, pero a ver, si alguien me dice tráete un delantero centro y me lo traigo, me quito las críticas. Pero eso no sería justo. Primero conmigo mismo por mi profesionalidad y, por supuesto, ni mucho menos con el club. Si yo estoy aquí teniendo un salario y una responsabilidad es para que yo tome decisiones en función de mi criterio y de la gente que trabaja conmigo. No para que yo exclusivamente escuche a la gente y tiré por un camino u otro. Cosa que yo hago, porque en ocasiones se aportan ideas coherentes, e incluso alguna bastante válida y a veces las plasmo, pero no puedo estar todo el día pensando, si hago esto o si no lo hago. Entonces creo que, volviendo atrás, esa ambición fue buena aunque, evidentemente a veces se ha vuelto en nuestra contra porque quedar noveno, como dijimos antes,  parecía que se acababa el mundo. Pero no pasa nada.

Ya no solamente por quedar noveno, sino por otras cosas de las que hablaremos más adelante, como la salida de Manolo Jiménez. Pero mantengamos el hilo temporal. Esa ambición hace que, cuando finaliza el contrato de Joaquín Caparrós se busque otro salto de calidad, con los jugadores que llegaron, Kanouté, Maresca,…

Fue un verano muy complicado. La salida de Joaquín fue inesperada, porque nosotros pensamos que podría continuar en el proyecto pero bueno, él decidió también cambiar un poco porque se encontraba, quizás, con ganas de cambiar de aires.

También resultó un tanto quemado, mediáticamente…

Sí, fue un año difícil porque quedamos por detrás del Betis, que ganó la Copa del Rey, se clasificó para la Champions, que era nuestro puesto y nos lo quitó. Fue un verano difícil, a eso sumó la venta de Julio Baptista, la salida de Sergio y fue el primer verano en el que hicimos inversiones importantes. Con un recuerdo gris en la memoria por haber perdido la posibilidad de meternos en Champions. Pero sí es verdad que fue el verano, quizás para mí, del que me siento más satisfecho como director deportivo a la hora de firmar jugadores. Evidentemente es fácil decirlo ahora, pero es verdad que en aquella tacada hay jugadores que van a pasar a la historia del Sevilla como Drago, Palop, Maresca, Luis Fabiano, Escudé, Kanouté….  Yo creo que prácticamente todos los que llegaron han tenido un recuerdo importante en el club.

De hecho, en el pasillo de las oficinas tenéis las fotos de prácticamente todos los de aquella época.

Es que claro todos salieron bien y además coincidió con lo que venía detrás, con Jesús (Navas), Adriano, Daniel, David (Castedo), Pablo (Alfaro) o con Javi (Navarro). La verdad es que se hizo un equipo magnífico.

Y llegaron los frutos de todo el trabajo. Llegaron los títulos. Las dos UEFA’s consecutivas…

Los frutos del trabajo… a ver, lo que da más lustre, efectivamente, son los títulos, pero creo que los frutos han ido llegando poco a poco porque para llegar a ese Sevilla había que dar ciertos pasos antes. A ver, para ganar la UEFA había que clasificarse antes, es un dato anecdótico pero es verdad, y para estar en UEFA hay que estar en Primera División… La ventaja de este proyecto es que se ha ido consolidando paso a paso. Que no ha sido algo fugaz, no ha sido “pum, hemos ganado la UEFA” y ya está, si no que hemos ido consolidando poco a poco y hemos ido cimentando esos pasitos. Primero era estar en Primera, luego consolidarse allí, luego clasificarse para Europa, todo paso a paso. Evidentemente los frutos más importantes fueron esas magníficas dos temporadas, las 05/06 y la 06/07.

Y, desafortunadamente, llegó otro punto de inflexión con lo sucedido con Antonio Puerta. ¿Fue su muerte lo que acabó con ese equipo?

Yo creo que no. Es verdad que si lo de Antonio no hubiera pasado, que todos lo hubiéramos deseado aunque hubiéramos bajado a Segunda División ese año, no se hubiera roto. Yo creo que, justo antes de morir Antonio, teníamos la mejor plantilla de la historia del Sevilla, al menos del Sevilla que yo conozco, con unas posibilidades bestiales y es verdad que eso fue un golpe tan duro que a ese equipo le costó recuperarse. También hay que recordar que al mes y pico se va el entrenador, por lo que fueron demasiados golpes duros. Que, si volvemos a lo de antes, en otra entidad hubiera significado la hecatombe.

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Hubiera resultado una temporada perdida…

Exacto y terminamos luchando la Champions hasta el último momento, quedando quintos, detrás del Atlético de Madrid. Y a eso me refiero cuando decimos que una entidad es fuerte. Cuando una entidad es suficientemente sólida para poder aguantar la muerte de un jugador y la marcha de tu entrenador en plena temporada y sin embargo el equipo, hombre, tuvo sus momentos dubitativos pero volvió a remontar y terminó metiéndose en Europa. A eso me refiero de que el fútbol, como juego, puedne pasar muchas circunstancias, no tan graves, pero pueden pasar y, sin embargo, el club siguió navegando.

Para momentos como éste ha servido la estructuración del club.

Ser una estructura fuerte para aguantar esas cosas. Además, vuelvo a decir,  hablamos que se muere un jugador y se va el entrenador, y no uno cualquiera, sino el que te ha dado 5 títulos.

Y la decisión fue subir a Manolo Jiménez.

Yo creo que la decisión fue la más lógica. Manolo había hecho un trabajo magnífico en categorías inferiores, en el filial.

Además llevaba ya unos años metiéndose en la liguilla de ascenso a segunda e incluso ascendiendo al equipo.

Y además confiamos en él. De hecho creo que injustamente la trayectoria de Manolo Jiménez en el Sevilla se recuerda con cierto tono agridulce, pero ese año hizo un muy buen trabajo con un equipo tocado que terminó muy bien y en la siguiente nos metió en Champions de manera directa.

Y además batiendo records.

De puntos y de victorias. Y después el siguiente, sí fue un año más difícil, e igual que en su momento consideramos traerlo al primer equipo, también consideramos que cesarlo era lo mejor para el equipo y, sobre todo, para esa recta final, con la final de la Copa del Rey en nuestras miras. El equipo llegó un momento en el que ya no conectaba con Manolo y tomamos esa decisión.

¿Pudo ser la decisión de cesar a Manolo Jiménez la decisión más difícil que has tomado como director deportivo?

No, no…A partir de ahí tuvimos que tomar muchas decisiones más difíciles. A ver, fue complicada porque Manolo, aparte de ser compañero muchos años, amigo y sevillista, merecía esa oportunidad que tuvo, que además después le ha sacado rédito porque sigue estando en le élite. Fue una decisión difícil por el momento en el que llegó. Porque de cara a fuera, a lo mejor, los argumentos clasificatorios no eran muchos, pero sí los que dominábamos un poco a nivel interno del club, pensábamos que era necesaria.

De hecho, lo que, quizás una de las cosas que destacan de esos años, fue el progresivo distanciamiento entre la afición y el equipo. Partimos  con que la afición se identifica mucho con el equipo en Segunda, con el ascenso, con la clasificación a Europa. Llega al éxtasis con los títulos y los viajes a las finales, pero en las temporadas de Manolo Jiménez se nota cada vez menos enganchada.

Fue un momento difícil para Manolo. A ver, veníamos de ganar todo y la gente se acostumbró muy fácil a eso.

También a nivel mediático se añadió mucha presión valorando ciertos fichajes como Mosquera.

Sí, pero el aficionado al final quiere ganar partidos. Con Mosquera, con Pepito o con Manolito. Veníamos de ganar todo y ahora, a poco de no ganar todo, parecía un fracaso. En general, creo, que no supimos vender bien esos títulos. Nos metimos todos en una dinámica de más, más y más y no nos paramos a pensar que esto es lo que es. No podemos seguir inflando porque podemos explotar. Después el título de 2010 todavía nos hizo creernos que seguíamos ahí y los palos duros de las siguientes temporadas hicieron que decidiéramos pararnos.

De hecho, porque la sensación de las temporadas siguientes parecieron dar la sensación de querer alargar el chicle lo máximo posible.

Sí, posiblemente. Nos faltó pararnos, como hicimos después, y decir, oye, nos estamos equivocando. Somos muy buenos, hemos ganado muchos títulos, pero nos estamos equivocando. Algo estamos haciendo mal porque no es que estemos quedando quintos, si no novenos con una sensación horrorosa. El equipo está perdiendo un poquito de su idiosincrasia, de su contenido y tenemos que pararnos. Y yo creo que tan importante es reconocer tus aciertos, como reconocer tus errores. Recuerdo unas declaraciones mías en la televisión diciendo que hemos conocido seis títulos pero la realidad es que hemos quedado novenos y algo estamos haciendo mal. Vamos a examinar qué estamos haciendo mal. Y fue ahí cuando, con un gesto que creo que nos honraba a todos los que estábamos en ese momento, reconocimos nuestros errores y cuando dijimos que o lo solucionábamos o tendríamos que marcharnos y que vengan otros que seguro que lo van a hacer igual o que por lo menos tendrán la misma ilusión e intentaran hacerlo lo mejor posible. Decidimos darnos una última oportunidad para retomar el Sevilla que creamos y creíamos.

Justo en esas temporadas, se daba la sensación que el Sevilla comenzaba a quemar entrenadores. Por ejemplo, vino Marcelino, que posteriormente ha demostrado en otros equipos ser un entrenador bastante válido y, sin embargo, no llegó a conectar.

Ahí fue, me decías antes lo de Manolo, cuando tomé una decisión mucho más dura que ésa, con quien tengo más relación, pero cesar a Marcelino fue muy duro. Recuerdo que lo pasé muy mal, dudé mucho esa decisión porque yo creía mucho en Marcelino. Creía y creo en él y, afortunadamente para él, las cosas le están yendo muy bien porque es muy trabajador y creo mucho en las personas que trabajan duro. Posiblemente el error fue de la dirección deportiva, que no fuimos capaces de leer el perfil de jugador que a Marcelino le vendría bien. Y por ese error, el que pagó las culpas inmerecida o merecidamente, porque esto es fútbol, fue Marcelino. Y es verdad que, aunque trajimos a muchos jugadores válidos de los cuales algunos siguen y otros han salido, no encontramos el perfil que a Marcelino le vale para su estilo de juego.

Hablando de eso, del mercado. Supongo que con los años ha cambiado la forma de fichar. No debería ser lo mismo en la época de Daniel Alves, cuando el Sevilla era un club semi desconocido a nivel internacional, que quizás pudiera tener opciones de conseguir jugadores a un coste más barato que después de los títulos y el dinero de las ventas.

No cambió la forma de fichar exactamente. Lo que pasa es que, evidentemente, antes éramos un club más desconocido y comprábamos por 4 y vendíamos por 30 o por 20 y la gente nos decía “oye tú también tienes que pagar”. Pero la filosofía o la estructura de modelo de la secretaría deportiva no cambió. Nosotros seguíamos firmando jugadores semi desconocidos, lo que pasa es que, evidentemente, los clubes, sin ser nosotros ni el Madrid ni el Barcelona ni el Manchester pero habiendo ganado 5 títulos y vendiendo mucho, nos pedían dinero.

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A eso me refiero. Supongo que pasaría algo parecido a cuando el Madrid o el Barcelona intenta fichar que por menos del 20 millones no consiguen a ninguno…

No, pero es así. Quizás a nosotros en algún momento nos faltó decir que pagábamos una cantidad y nos parábamos ahí. Y yo muchas veces digo que, en esa época, quizás el error más grande fue no el venir algunos jugadores, ya que creo que la mayoría eran buenos jugadores y de hecho tuvieron más recorrido, sino haber pagado más, por esa vorágine en el que el mercado entró, de lo que nosotros podíamos pagar.

Quizás el mejor ejemplo de lo que dices pudiera ser Lautaro Acosta por su coste, o Koné…

Pero Koné era un jugador que si no se hubiera lesionado dos veces cuando llegó hubiera tenido recorrido. Pero yo con Lautaro lo he contado ya muchas veces. Con Lautaro ha sido una de las mayores decepciones que me he llevado como director deportivo porque yo estuve en Argentina 15 días y vi jugar a Lanús cinco partidos, porque jugaba la copa sudamericana y apertura o clausura, no recuerdo cual. Venía en el avión de vuelta convencido que era el jugador idóneo. Y Lautaro si hubiera rendido bien, lo que pagamos por él no era tan alto. Lo que pasa es que el jugador que no rinde es caro, te cueste 7, 8 o 1. Lautaro es el ejemplo de los rendimientos. Es decir, tú tienes que extrapolar un rendimiento en un sitio a tu club. Y, a veces, en ese cambio, hay jugadores que no se adaptan y no rinden. La famosa palabra adaptación, que cuánto coraje da a veces, es así. Hay jugadores en su entorno natural que rinden a muy buen nivel y al cambiar el entorno no lo hacen. También tenemos otros ejemplos de lo contrario. Luis Fabiano en el Oporto había metido 1 gol. Kanouté 6 goles en el Tottenham. Escudé estaba entrenando aparte…

Y después de estas temporadas en las que estuvieron Marcelino, Manzano, Michel…

Manzano antes de Marcelino…

Cierto. Y después de eso, se llega a Emery, ¿era el mejor entrenador que había en ese momento para el Sevilla?

RRV: En aquel momento sí y ahora sí, sí, sí, sí…

Ahora casi ni se pregunta.

Unay, salvando las distancias, es un perfil muy parecido a Marcelino. Con una trayectoria inmaculada. Con un bagaje en cuanto a revalorización de jugadores que para nuestra filosofía es muy importante. Recordemos a Silva, Villa, jugadores que han salido del Valencia con una revalorización bestial. Recordemos a Felipe Melo, Álvaro Negredo en el Almería, en definitiva muchos jugadores. Y unía que era un entrenador trabajador, revalorizaba a sus jugadores y además tenía la experiencia de un club más o menos parejo en cuanto a presión mediática y a exigencia, como era el Valencia. Tuvimos la fortuna de que él no había tenido suerte en el Spartak de Moscú y estaba en ese momento libre y encontramos al entrenador en el momento ideal. El momento en el que estábamos volviendo a caer y él nos sirvió para paralizar ésa caída y, a partir de ahí, crecer.

Llegamos a otro momento importante coincidiendo con ese crecimiento, la salida de José María del Nido. ¿Desestabilizó su salida al equipo a mitad de la temporada?

RRV: Evidentemente la marcha de un presidente, y por las circunstancias, debería haber tenido un efecto mucho más negativo. Está claro que a todos nos dolió, y a todos nos dejó un poco… pero vuelvo a decir, el club fue lo suficientemente fuerte como para superar la marcha de la persona que había sido fundamental en el crecimiento del club. Y yo creo que, como el tren ya venía en marcha, los que estábamos intentamos no parar esa marcha. Y tanto el presidente José Castro como el resto de los que nos quedamos, fuimos lo suficientemente fuertes como para vulcanizar al equipo y que no notara esa salida traumática y el quipo tiro para arriba y mira…

A raíz de su marcha se dieron ciertos cambios. La marcha de Manuel Vizcaíno…

RRV: Hombre, hubo marchas de personas muy importantes. Manolo había sido una persona fundamental de este crecimiento en su parcela de marketing y comercial. También ha sido una persona clave en estos últimos años y, sin embargo, el club pudo sobrevivir a esa marcha tan importante.

Y la vuelta de José María Cruz hijo.

Sí, sin duda, también ha sido clave. José María es una persona para nosotros fundamental. Es, un poco, el faro en el que todos nos miramos y dónde todos nos refugiamos cuando hay algún problema. Es una persona con una capacidad de trabajo bestial y de conocimientos. Compaginamos muy bien, porque es una persona mucho más fría que yo, mucho más pausado. Yo soy quizás un poco más valiente en ese aspecto. Y él era el eje para seguir creciendo que nos faltaba.

Otra pregunta, ya quizás más general, quizás casi más como aficionado. En muchas ocasiones, y a pesar de haber ganado los títulos, en ciertas partes de España hay cierta animadversión hacía el Sevilla como entidad…

Yo difiero mucho de eso. Yo cuando viajo, la gente valora mucho lo que estamos haciendo. Evidentemente cuando un equipo gana, le ganas a alguien. Eso despierta coraje. Obviamente al Valencia si le ganas en el 93… eso termina despertando coraje. Yo tenía un entrenador, que era Víctor Espárrago que decía que siempre que iba a San Mamés a jugar, siempre salía aplaudido. Pero claro, siempre sucedía porque siempre le metían 4. Él decía que a ver si podemos ir un año a San Mamés que nos tiren piedras. Eso significaría que hemos ganado. Pues esto es igual. Evidentemente termina ocurriendo al final cuando tú ganas mucho, y más cuando eres un invitado. Si tú eres el Madrid o el Barcelona que siempre están acostumbrado a ganar, la gente lo ve normal. Pero cuando viene un equipo que, de repente, empieza a ganar…

Sí, supongo que al principio se le ríe la gracia…

Claro, pero al final dicen, oye que esto…

Pero también se ve a nivel mediático. Cuando se empieza a leer ciertos medios que hay periodistas que artículos que hacen, articulo que va con ciertas intenciones…

Pero no es tanto. Yo al final siempre digo que nos quedamos con lo malo. A lo mejor leemos 10 artículos buenos y nos da igual y cuando leemos uno malo decimos, hay que ver este tío que se mete conmigo y olvidamos los otros 10. Yo creo que, en general, el Sevilla tiene buena prensa. En general, a ver, fuera de España no puede ser de otra manera. Ha conseguido 7 títulos en menos de 10 años. Lo que pasa es que quizás nosotros nos obsesionamos, a veces, y nos gustaría, como sevillistas, que se vendiera más nuestro modelo, nuestro proyecto. Pero bueno, somos el Sevilla. Tampoco podemos pensar que todo el mundo puede estar todo el día hablando de nosotros.

Es curioso que a nivel internacional, el prestigio que ha adquirido el Sevilla e incluso la secretaría técnica está muy por encima de lo que uno lee por la ciudad o la sensación que saca uno de los medios de aquí…

Pero eso suele pasar. La cercanía al final erosiona. Y por diversas circunstancias siempre hay cosas pendientes. Tú sales de Carmona por arriba, y el modelo del Sevilla es un modelo envidiado y deseado por todos los clubes pero por la cercanía suele pasar. Pero también, yo siempre digo, que cuando las cosas nos han salido bien, siempre nos han dado nuestro sitio. Yo creo que es como los árbitros, a veces te favorecen y a veces te perjudican pero tampoco hay que darle mayor importancia a esto.

Y, ¿cómo piensas que serás recordado? El personaje de Monchi a lo largo del tiempo.

 (Risas) Espero que todavía dé motivos para que me sigan recordando.

Me refiero, lo que hemos hablado antes. Jiménez por ejemplo. Siendo jugador la grada estaba con él, pero sin embargo su última etapa siendo entrenador se quede y pese más en la retina de los aficionados y cosas como jugar con 5 defensas, aunque fuera falso, pese más que ser el capitán del equipo y todos los años que pasó aquí.

Pero yo creo que para el sevillismo, a ver… no podemos contentar a todo el mundo. Yo creo que cuando la gente piense en Manolo Jiménez pensará en un jugador que fue mucho en el Sevilla y como entrenador hizo también cosas importantes. Conmigo, no sé aunque reconozco que me preocupa relativamente poco. Soy poco mitómano. No me gusta mirar para atrás apenas. Me centro en el día a día, en el mañana y en el paso a paso. No me he parado a pensarlo. No sé. Habrá gente que me recuerde como “qué bueno era que trajo a Kanouté, Dani Alves y a Bacca” y otros dirán que “éste fue el que trajo a eso”, otros jugadores que salieron mal. No trabajo yo en el Sevilla para que la gente tenga un recuerdo de mí, sino para que el Sevilla pueda seguir creciendo y pueda seguir consiguiendo objetivos importantes.

Hombre, siempre es agradable que nos recuerden bien…

Sí, pero soy una persona, los que me conocen y los que me conocen en mi perfil profesional, me detengo poco en los elogios. A veces demasiado pesimista y lo que intento es reconstruirme día a día para seguir creciendo con el club. La verdad es que no me preocupa. Yo creo que la mejor recompensa que tengo es estar contento conmigo mismo en mi día a día de darle todo al Sevilla.

Y, ¿te queda cuerda para mucho?

 (Risas) Yo espero que sí. Yo quiero estar aquí mucho tiempo.

Hombre lo digo porque en los medios, periódicamente te relacionan con otros equipos.

Los parones de Liga son muy malos. De algo hay que escribir…

De hecho recuerdo como hace unos años te relacionaron con Almería, después al Valencia, después al Real Madrid, ahora Barcelona y Bayern…

Esto es como todo. Cuando el equipo va bien todos los revalorizamos y empiezan a surgir rumores. Estoy muy contento aquí y no miro más allá del partido del Elche, que es lo importante.

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Una pregunta que siempre ha podido llamar la atención. Como jugador en los 90 y ahora como director deportivo en los 2000. ¿Cómo ves esa diferencia entre el fútbol más directo, más físico, con más fuerza, sin tanto tecnicismo en los 90 y este de los 200?

El fútbol actual ha cambiado, es mucho más analítico. Ten en cuenta que tú puedes analizar el partido, al rival y a tu equipo de muchos puntos de vista. Con lo cual está mucho más mecanizado. El de los 90 era más improvisado. En éste fútbol tú sabes del rival, si se pone perfilado de una manera, cómo le va a pegar. Cómo marca. Ahora es todo mucho más analítico.

Hay mucha gente que mantiene que lo echa de menos ese fútbol. Quizás has tenido alguna vez esa sensación.

No sé, yo creo que el fútbol ha evolucionado a un deporte en el que cada vez se improvisa menos. Menos natural, pero yo creo que también es bueno que vaya a esa línea.

Y ya las últimas preguntas, una de las cosas que se me ha pasado por completo es la cantera. Es uno de los pilares fundamental en este modelo.

Pues sí, Ha sido una de las piedras filosofales para, en momentos puntuales, dotar al equipo de potencial deportivo y en momentos fundamentales para salvarlo económicamente.

Pero también llama la atención que en los años de, por así decirlos, de zozobra hubo una generación con jugadores como Luna, Campaña, Luis Alberto, que no terminaron de llegar.

Pero porque no dieron el paso también ellos. No ha habido ninguna pauta marcada. Ellos tenían delante la posibilidad y a veces, unos lo aprovechan y otros no. También pasó lo contrario con Alberto Moreno. Él sí lo aprovecho y mira donde hasta donde llegó.

Y ahora viene una generación también con los juveniles, campeones de copa.

Ahora mismo creo que tenemos un Sevilla Atlético muy bueno, con gente muy joven que vienen de haber sido campeones en dos generaciones de juveniles que creo que, en el futuro, pueden ser miembros importantes del primer equipo.

Pero a veces parece que resulta complicado contar con jugadores de cantera, ¿no? Que se genere el hueco para que puedan despuntar.

También depende del entrenador y del nivel que tienen ellos. Ojalá todos fueran canteranos.

Muchas gracias por atendernos.

Carlos Sabaca (@casabaca)

Fotos: Isaac Reyes

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By | 2017-08-16T23:54:31+00:00 octubre 19th, 2014|Deportes, Entrevistas|1 Comment

Sobre el/la autor/a

Apasionado por el basket, apático con el poder político, ilusionado con un cambio y profesor de matemáticas. Casi nada.

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  1. […] Entrevista en profundidad a Monchi, director técnico del Sevilla FC […]

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