Poco podría imaginar Bob Kane, cuando en 1939 creó para la editorial DC Comics el personaje de Batman, que su creación iba a convertirse en un auténtico icono del siglo XX y principios del XXI; así como que los actores que iban a tener la responsabilidad, años más tarde, de dar vida a Bruce Wayne/Batman se iban a ver envueltos en tantos “dimes y diretes” a lo largo de la longeva vida de uno de los ¿superhéroes? más carismáticos de la historia del comic y del Cine.

Les invitamos a realizar un somero repaso a las caras y a las historias que han precedido a esta nueva incursión del hombre murciélago en la gran pantalla con el reciente estreno de Batman vs. Superman (Zack Snyder, 2016); y que, más acertadas algunas, más caóticas otras, han ayudado a crear ese subgénero tan de moda en nuestros tiempos llamado “de superhéroes”. Quitémosle a Batman la máscara y descubramos quiénes se han escondido detrás de los inmensos muros de la mansión a las afueras de Gotham en la que se recluye esta suerte de justiciero enmascarado con más o menos princip

LOS INICIOS DEL JUSTICIERO: LAS SERIES TELEVISIVAS

El debut en la pantalla de este tipo embutido en un traje negro con más o menos pinta de murciélago para atemorizar a sus enemigos se dio de forma muy temprana. Pero no fue en el Cine, sino en la televisión, con dos series de quince episodios cada una producidas por Columbia Pictures y que datan de 1943 y 1949 respectivamente. En ellas, además de aparecer personajes como el fiel mayordomo de Wayne, Alfred; o Robin y el Comisario Gordon, se nos presentaba a un villano, el Doctor Daka, científico japonés y que hizo las delicias de un país que buscaba una válvula de escape a la II Guerra Mundial y los inicios de la Guerra Fría.

Tras el final de esta serie, el murciélago y sus aventuras abandonarían la pequeña pantalla hasta la psicodélica década de los sesenta. En esta década, el actor Adam West se embutiría en el traje de Batman para hacerlo suyo, y de paso convertirse en todo un mito del “frikismo” que perdura hasta nuestros días. Los colores, los movimientos de cámara, las peleas coreografiadas y esos maravillosos golpes acompañados por sus respectivas onomatopeyas… todo ello ha logrado transformar una serie mediocre en todo un icono de generaciones posteriores. Tanto es así que series actuales con un peso e importancia tan grandes como The Simpsons o The Big Bang theory se han hecho eco de la producción de la que estamos hablando; así como han traído hasta la cultura televisiva de las nuevas generaciones al mismísimo Adam West.

batman adam west

EL SALTO AL CINE: PURO ESTILO GÓTICO A LA MEDIDA DE TIM BURTON

A principios de los años ochenta, la productora Warner, atisbando el filón que podría suponer traspasar las aventuras de los comics a la gran pantalla; y viendo el éxito que ya había supuesto el estreno de Superman (Richard Donner, 1978), decidió hacer lo propio con Batman, buscando un taquillazo y, por qué no, el inicio de una rentable saga cinematográfica. El estreno del film se anunció para 1985; pero la indecisión a la hora de elegir a la persona idónea para dirigir el proyecto (entre otros se habló de Joe Dante o Ivan Reitman) así como los problemas de guion (unas nueve reescrituras sobre el original) hicieron imposible cumplir con tal plazo. Al final, se fijó como tope 1989, y el elegido fue un director que no tenía nada que ver con los nombres manejados anteriormente. Finalmente sería Tim Burton el encargado de filmar tan esperanzador proyecto.

La mano del director elegido se hizo notar pronto: para empezar, se cambió el guion, que a ojos de Burton parecía poco apropiado para el Batman que él deseaba reflejar en la gran pantalla. Aquel que era hijo del prisma adoptado por Allan Moore, Frank Miller y Brian Bolland y que había visto la luz en dos historias durante la década de los ochenta. Oscuro, sombrío y vengativo… ése era el Batman que deseaba Tim Burton. Y vaya si lo consiguió.

Contando con cincuenta millones de presupuesto, otorgó el diseño de producción a Anton Furst (apúntenle, entre otros, su trabajo en Alien, el octavo pasajero dirigida por Ridley Scott), que fue capaz de crear una ciudad de Gotham a la medida del personaje: una mezcla de estilos arquitectónicos abigarrados que reflejan a la perfección lo que pasa por la cabeza del multimillonario Bruce Wayne, ávido de venganza tras el asesinato de sus padres cuando él era sólo un niño. La banda sonora, de un Danny Elfman inspiradísimo, y que se convirtió en la sombra de Burton hasta la fecha, terminaba de crear la atmósfera tan especial que invadía la película.

Si el papel de villano era para uno de los grandes histriones del Cine, Jack Nicholson, en el que realiza un tremendo derroche de energía en su rol de Joker; el papel de Bruce Wayne/Batman no estaba tan claro. Actores tan diversos como Charlie Sheen, Pierce Brosnan o Mel Gibson optaron, en mayor o menor medida, al papel. Papel que finalmente recaería en un Michael Keaton que, a pesar del revuelo y las protestas, nos regaló un Batman inolvidable; puede que hasta el mejor de todos.

El resultado: cuatrocientos millones de dólares de recaudación y una secuela que volvería a ser dirigida por Tim Burton. La maquinaria ya estaba en marcha.

batman tim burton

Tres años tardaría solamente el estudio en poder estrenar la secuela que había planeado viendo el éxito de su primera parte. Pero si pensaban que podrían encorsetar a Burton y pedirle que volviera a repetir la fórmula del éxito anterior, la Warner se encontraba muy equivocada. Para seguir interesado en la franquicia y rodar Batman vuelve (1992), el director tomó una medida polémica: prescindió del guionista de la primera película (Sam Hamm) para que fuese otro escritor (Daniel Walters) el que se hiciera cargo de la historia en esta segunda parte. La razón era que Tim Burton quería que la historia no tuviese nada que ver, en lo posible, con la anterior película. Él estaba interesado en mostrar el carácter atormentado de Bruce Wayne, su historia personal; abandonando, en parte, la parte de héroe del protagonista.

Para acompañarlo esta vez, se fichó a un dúo de villanos espectacular: por un lado, una de los personajes más extravagantes que Burton nos ha legado en su filmografía (y eso tiene mérito a poco que lo piensen): el Pingüino, un extraño humano deforme que vive, simplemente, alentado por su odio; interpretado por Danny DeVito.

Para el otro papel de villana, pese a barajarse nombres con tan poco en común entre ellas como Susan Sarandon, Madonna, Ellen Barkin o ¡Cher!; la balanza se decantó del lado de Annette Bening. Pero el destino es caprichoso, y la actriz se tuvo que retirar del proyecto por su embarazo. Así pues, el papel de Catwoman recayó en las manos de Michelle Pfeiffer, en un papel inolvidable…

Como “pero” a la película podríamos apuntar que es más una película de villanos que de Batman, porque el hombre murciélago pasa muchas veces desapercibido en favor de sus dos contrincantes.

EL (CASI) FINAL DE BATMAN: LA ESTÉTICA “COMIC”

Los dos rodajes y el trabajo adicional que conlleva la elaboración de una película habían dejado a Tim Burton extenuado. Tanto es así que, cuando Warner expresó su deseo de continuar explotando esta gallina de los huevos de oro en forma de murciélago, Burton dijo que se bajaba del proyecto. La productora pensó entonces en un amigo del director, Joel Schumacher, que había podido rodar películas tan decentes como Un día de furia (1993). Así pues, con Schumacher al mando, comenzó el rodaje de la que sería la tercera incursión de Batman en el mundo del Cine: Batman forever (1995). La primera de sus decisiones fue centrarse en otros matices del personaje que Burton no había mostrado, así como otorgar cierto tono más de acción y de “comic” clásico a la historia.

Estas decisiones no gustaron a Michael Keaton, que pronto se borró de protagonista, recayendo la responsabilidad en un actor de registro limitado como es Val Kilmer. En esta aventura ya acompañaría a Batman su fiel compañero Robin (Chris O´Donnel) y los villanos que secundarían en esta nueva aventura al murciélago serían dos clásicos: Harvey Dent (alias “Dos Caras”) y Enigma. El primero de ellos todos suponían que sería una garantía de solvencia si era interpretado por Tommy Lee Jones, así que para él fue el papel. El segundo villano recaería en los inquietos hombros del, por entonces muy popular, Jim Carrey.

Cierto es que, para una película que deseaba alejarse de la asfixiante atmósfera del Gotham de Tim Burton, hacían falta unos villanos menos oscuros; pero el muestrario de sobreactuación inútil y ridícula de la que hicieron gala… no tiene excusa. Jim Carrey convirtió a su Enigma en un payaso que no consigue nada más que manotear sin ton ni son (aunque, siendo sinceros, tampoco se podía esperar mucho más). Pero de Tommy Lee Jones si se esperaba otra cosa. Su creación del desequilibrado Harvey Dent roza lo bochornoso en muchos momentos de la película.

Si lo que Schumacher deseaba era separarse de las películas de Batman que lo precedían, realmente lo había conseguido. En honor a la verdad, hemos de reconocer que una terna de estrellas como la que hemos descrito, junto con Nicole Kidman o Drew Barrymore consiguió su objetivo: unos trescientos millones de dólares de beneficio y otro éxito asegurado.

Éxito que se tradujo dos años más tarde en la cuarta entrega de la serie, con ciento cuarenta millones de dólares de presupuesto para que, otra vez Joel Schumacher, dirigiese esta vez a George Clooney en el papel de Batman. Acompañado no solo esta vez por Robin (repitió Chris O´Donnell) sino también por una Batgirl interpretada por Alicia Silverstone, el personaje se iba difuminando cada vez más, perdido en una película que es una auténtica oda al sinsentido; y que recuerda más a la anteriormente citada serie de los años sesenta protagonizada por Adam West que a una película seria de uno de los superhéroes más interesantes, desde el punto de vista moral, que se han creado.

Batman Clooney

Así las cosas, Batman y Robin (1997), que así se llamó tamaño disparate, consiguió prácticamente hundir la franquicia Batman, a pesar de tener que enfrentarse esta vez nuestro justiciero no a dos, sino a tres villanos: Mr. Freeze (Arnold Schwarzenegger), Hiedra Venenosa (Uma Thurman) y la participación, con más pena que gloria, de Bane (Robert Swenson). En definitiva, una película que consiguió mucho más éxito vendiendo muñecos articulados de sus protagonistas que de cualquier otra forma.

Tan herida de muerte parecía la saga que se llegó incluso a cancelar la que debía ser la siguiente película: Batman Triumphant. ¿Éste debía ser el final de una serie de películas que había ido perdiendo ritmo a medida que avanzaban los films…?

UN BATMAN PARA EL SIGLO XXI: CRISTOPHER NOLAN Y SU TRILOGÍA

Ocho años habían pasado ya desde el tremendo fiasco de Batman y Robin. El hombre murciélago parecía ya casi muerto y enterrado; pero las películas de superhéroes, sustentadas en unos efectos especiales cada vez más espectaculares, así como en una crisis de ideas de los guionistas hollywoodienses volvieron a reaparecer a principios del siglo XXI como una manera muy segura de ganar dinero. Así pues, Warner no iba a dejar escapar ese tren.

El elegido para resucitar a Batman sería un director de un indiscutible talento: Christopher Nolan, que nos plantea la historia que quiere contar como una trilogía que comenzó en el año 2005 con la fantástica Batman begins.

Para el papel de Batman, tras un duro casting en el que participaron actores como Joshua Jackson, Jake Gyllenhaall o Cillian Murphy, se eligió finalmente al camaleónico Christian Bale, que ha sido capaz de mostrarnos a un Bruce Wayne/Batman a la altura del interpretado por Michael Keaton a principios de los años noventa.

Elegido ya el protagonista, y junto con un reparto de lujo que ha acompañado a Bale durante la trilogía (Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman…) la visión que nos ofrece Christopher Nolan en su visión de Batman gira en torno a tres características esenciales del personaje:

Si en Batman begins se nos narran los orígenes del justiciero; en El caballero oscuro (2008) se vuelve cada vez más oscuro y antihéroe; así como intenta redimirse en la última entrega El caballero oscuro: la leyenda renace (2010), presentándonos a un Batman ajado y cansado por las circunstancias y el paso del tiempo.

Quizá, el gran acierto de Nolan en esta trilogía, además de la profundidad psicológica y toda la carga filosófica que se encierra en el guion, y que se va desarrollando, magistralmente, a lo largo de las más de dos horas de metraje de cada una de las tres películas; ha sido la dosis de realismo a la que ha sometido al personaje. Muy alejado de la versión casi esperpéntica de la era Schumacher, y olvidándose de las dos primeras películas tan típicas del universo de Tim Burton; Cristopher Nolan dota de un aire completamente nuevo a Gotham y la vida de Bruce Wayne. Batman se convierte en un hombre que sufre, es apaleado y muchas veces superado por las circunstancias.

Íntimamente unido a esta nueva revisión nos encontramos a enemigos más reales, menos espectaculares (si me permiten decirlo) y más cercanos. Ya sean el mafioso Carmine Falcone, el Espantapájaros (no deja de ser un tipo con un saco en la cabeza que insufla drogas alucinógenas a sus adversarios) o Ra´s al Ghul en Batman begins. Como alguien más “espectacular” podríamos calificar al estupendo Bane de El caballero oscuro: la leyenda renace. Pero, sin lugar a dudas, esta trilogía en su segunda entrega nos ha dejado el enfrentamiento más mítico entre Batman y un enemigo, interpretado de un modo magistral por el tristemente desaparecido Heath Ledger, que nos regaló un Joker imposible de superar, y al que podríamos dedicar páginas y páginas de este artículo; así como le fue devuelta la dignidad al personaje de Harvey “Dos caras” Dent, de la mano de Aaron Eckhart.

Batman Nolan

Mucho y bueno se podría hablar de esta trilogía que, para un servidor es casi una sola película narrada en tres actos sobre el origen, abandono y redención de un personaje con tantas aristas morales como es Batman.

Difícil será superar las películas de Christopher Nolan, en cuanto a profundidad y revisión de un personaje que ha ido irremediablemente unido al éxito casi desde sus inicios. No obstante, revisionar las películas de Batman y su paso por el Cine es darse una vuelta por la historia de una franquicia que, con sus luces y sus sombras, ha conseguido situarse siempre en lo más alto y ofrecer algo diferente al espectador, y que tiene un recorrido de más de un cuarto de siglo por la gran pantalla. Ahí es nada…

Carlos Corredera (@carloscr82)